Y vinieron a él y le despertaron, diciendo: ¡Maestro, Maestro, que perecemos! Despertando él, reprendió al viento y a las
lo despertaron y le dijeron: “¡Maestro!, ¿no tienes cuidado que perecemos?”. Él, levantándose, reprendió al viento y dijo
Pero tú, en el cielo, te muestras más poderoso que el rugido de los mares; ¡más poderoso que las olas
Aunque pase por el más oscuro de los valles, no temeré peligro alguno, porque tú, Señor, estás conmigo. Salmos 23:
¿A mí no me temeréis? dice Jehová. ¿No os amedrentaréis ante mí, que puse arena por término al mar, por
«¿Quién será éste, que da órdenes al viento y al agua, y lo obedecen?» Lucas 8:25 Una noche, Jesús les







