«No será quitado el cetro de Judá ni el bastón de mando de entre sus pies, hasta que llegue Siloh;
«No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos» Gálatas.
«Aconteció en aquel tiempo que Judá se apartó de sus hermanos, y se fue a casa de un adulamita que
«No hubo nadie como Acab, que incitado por su esposa Jezabel, solo cometió malas acciones a los ojos del Señor».




