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Oración en favor de un hijo – 2

Lecturas devocionales para Adultos 2019

Asimismo da a mi hijo Salomón corazón perfecto, para que guarde tus mandamientos. 1 Crónicas 29:19

En los años de mi juventud, amaba más el espíritu crpitico, la duda del científico y del filósofo, que la convicción del santo. Me encantaba la frase del escritor italiano Umberto Eco en su libro El nombre de la rosa. «El diablo es la arrogancia del espíritu, la fe sin sonrisa, la verdad jamás tocada por la duda». Claro, tú dirás, está bien dudar, porque para eso está la razón. Una fe que pretende tener todas las respuestas de la vida se parece más a la presunción y a la soberbia que a la misma fe. Pero, ahora, con los años, he aprendido del valor de la convicción en la sagrada tarea de la oración. Valoro más la serena seguridad interior que me da la fe que la duda a la que me empuja la razón. Cuando uno es joven confía demasiado en sus fuerzas.

La oración no pertenece al ámbito de la duda ni del intelecto, sino que pertenece al corazón, una instancia más profunda de nuestro ser. Hemos sido llamados a orar en todo tiempo; y esto no es solo válido para cada momento del día, sino también en cada etapa de la vida (ver Efe. 6:18).

Los creyentes sencillos sienten a Dios tan naturalmente como sienten la brisa matinal o el perfume de una flor; pero el mismo Dios fácilmente se revela al corazón que lo sabe amar, se oculta para el que no lo sabe comprender. A Dios se lo comprende desde el amor del corazón. No pretendamos alcanzarlo por la simple razón humana, sino mediante la razón santificada, la revelación que él hace de sí mismo y la oración.

Sin el oxígeno que insulfla la oración en tus pulmones espirituales te ahogarás entre las cosas. La oración es el aire fresco y matinal del alma. Dios te espera cada día, porque tiene sed de ti. «La oración es el encuentro de la sed de Dios y la sed del hombre», escribió Agustín de Hipona. Si clamas «como el ciervo brama por las corrientes de las aguas», es porque antes Dios clamó por ti (Sal. 42:1).

¡Clamemos en oración pornuestros hijos!

Oración: Gracias, Señor, porque tu Espíritu brama por mí.

Lecturas Devocionales Para Adultos 2019
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