Categories

Archivos

Oración de confesión – 1

Lecturas devocionales para Adultos 2019

He aquí que yo soy vil; ¿qué te responderé? Mi mano pongo sobre mi boca. Una vez hablé, mas no responderé; un dos veces, mas no volveré a hablar.

Job 40: 4, 5.

¿Cómo te sientes cuando Dios se revela en tu corazón?

En el capitulo 39 de Job, Dios habló. Y todos callaron, incluso Job. La respuesta de Job es nuestro texto. Luego de que Dios hablara, Job tuvo una conciencia profunda de su condición pecaminosa. Como si el dolor lo hubiera hecho más recto de lo que era (Job 1:1). Es paradójico, pero cuanto más cerca de Dios estarnos, más conscientes somos de nuestra pecaminosidad. En esto consiste la santidad.

El pecado es más que un acto; es una actitud. Pecamos no solo por lo que hacemos sino por lo que somos. David dijo: «He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre» (Sal. 51:5). Si le preguntamos a Jesús acerca de la fuente de nuestros pecados, él nos dice: «Lo que sale del corazón es lo que contamina al hombre» (ver Mat. 15:18).

¿Cuál es la diferencia entre Job y David? ¿Por qué ambos se sienten viles delante de Dios, aun cuando Job era inocente y David culpable? Con Job, podemos decir: «Señor, nosotros no manejamos nada, no sabemos que hay situaciones que en poco tiempo pueden arrollarnos y mostrar nuestra total impotencia». Con David, podemos decir: «Señor, sabernos que si escondemos nuestros pecados nuestra situación empeora». ¡Cuán miserable fue la suerte de David, quien aun queriendo amar a todos se sintió obligado, por el miedo, a mentir y asesinar para salvarse así mismo! Somos víctimas y victimarios del pecado.

Job fue una víctima del pecado, pero en contacto con la grandeza de Dios vio toda su insignificancia. Su pecado fue dudar de Dios cuando las cosas fueron bien.

David fue un victimario. Y con él llegamos al nivel más bajo de nuestra condición humana: convertirnos en homicidas con tal de salvar nuestra reputación. Tú eres víctima y victimario en el reino del mal. Pero, cuando renuncias a tu pretendida honestidad y reconoces tu maldad natural, la fe te recupera.

Gracias, Jesús; aunque soy insignificante, significo mucho para ti!

Oración: Señor, soy vil. 

Lecturas Devocionales Para Adultos 2019
Las Oraciones más Poderosas de La Biblia – Ricardo Bentancur