Envía tu luz y tu verdad; estas me guiarán […] al altar de Dios, al Dios de mi alegría y de mi gozo.
Salmo 43;3, 4
¿Dónde buscas a Dios?
David buscó a Dios en oración en el desierto. Fue en el desierto donde Agar se encontró con Dios (Gén. 16:7); y donde Dios se reveló a Moisés en una zarza ardiente (Éxo. 3:1, 2). Fue en una cueva del desierto donde Dios alimentó a Elias (1 Rey. 19), y donde Juan el Bautista vivió y ministró (Mat. 3:1). Pablo recibió más comprensión sobre el Nuevo Pacto en el desierto (Gál. 1:17). Y, finalmente, fue en el desierto donde Jesús fue tentado antes de comenzar su ministerio (Mat. 4:1).
El desierto puede significar tanto el lugar de prueba y aflicción como la soledad en la que el alma se encuentra con Dios. Tu ya has pasado por el desierto alguna vez para encontrarte con Dios. Pero ¿es el desierto el único lugar para encontrarnos con él?
Escucha a David: “Una cosa he demandado a Jehová, esta buscaré; que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová” (Sal. 27:4).
Aunque tú y yo hayamos experimentado grandes momentos a solas con el Señor, en la privacidad del hogar, o en el auto mientras vamos al trabajo, somos amonestados a no dejar de congregarnos (Fieb. 10:25). “Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mat. 18:20).
David amaba el lugar de la morada de Dios, y sabemos que el Tabernáculo y el Templo eran meras réplicas del Trono celestial (Heb. 8:5). En el cielo, la adoración sera mucho mas espectacular de lo que podríamos experimentar en la Tierra. Pero, en el cielo, la adoración no será privada, sino comunitaria. Seremos parte de «una gran multitud […] de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero” (Apoc. 7:9).
En nuestra oración, “el altar de Dios” también es la iglesia. La Luz y la Verdad siempre te guiarán al altar de tu iglesia, para alabar a Dios con tus hermanos.
Oración: Señor, dame amor para congregarme en alabanza y oración con mis hermanos.
Lecturas Devocionales Para
Adultos 2019
Las Oraciones más Poderosas de La Biblia – Ricardo
Bentancur

