“Tú y yo somos iguales ante Dios; yo también fui formado de barro”
(Job 33:6).
Es la preferencia que muestran los seres humanos con una parte de su cuerpo. Esto puede suceder con los miembros inferiores o superiores o los órganos pares, como las manos, los pies, los ojos y los oídos. Hay personas que son diestras porque usan más su lado derecho y otras son zurdas porque usan más su lado izquierdo.
Si bien tenemos dos manos en nuestro cuerpo, muchas veces nos equivocamos al usar la mano derecha o la izquierda. Jacob estaba viejito y enfermo. Su hijo amado, José, fue a visitarlo y llevó a sus dos hijos, Manasés y Efraín, para que los bendijera. El abuelo tenía que bendecir al mayor con la mano derecha y al menor con la mano izquierda. Sin embargo, hizo lo contrario. A José le llamó la atención, pero Jacob sabía lo que hacía, porque Efraín, «el menor», llegó a tener la tribu más importante del norte.
Aunque las personas hagan distinciones entre unas y otras por diferentes motivos, felizmente, para Dios somos todos iguales. La Biblia dice: “Tú y yo somos iguales ante Dios; yo también fui formado de barro” (Job 33:6).
Desafío: Piensa y escribe aquí qué podemos hacer para que los demás conozcan a Jesús. Lleva tu plan a la práctica.
Lee más en la Biblia, [Génesis 48:1-22].
Lecturas Devocionales para
Menores 2019
Preguntas Grandes y Pequeñas –Stella Romero

