Ayúdanos, oh Dios de nuestra salvación […]y líbranos, y perdona nuestros pecados por amor de tu nombre.
Salmo 79:9.
En la última parte de nuestro texto, se escucha el eco del Padrenuestro: “Perdona nuestros pecados, como…»
Balal estaba condenado a muerte. En 2007, cuando era un adolescente, durante una pelea le clavó un cuchillo en la garganta y asesinó a un joven de 18 años: Abdollah Hosseinzadeh. Fue ajuicio y lo condenaron a la horca. La sentencia estaba por cumplirse.
Balal ya estaba con los ojos vendados y con la cuerda atada a la garganta. Iba a ser ejecutado en la prisión, delante del publico. Pero segundos antes de que se corriera su silla, la madre de la victima se acerco.
Balal lloraba, y la mujer lo abofeteó. Eso, en Irán, significa que le perdonó la vida. Le gritó que su casa estaba vacía sin su hijo, pero que no le deseaba la muerte. Según publicó el diario Daily News el 17 de abril de 2014, así le salvó la vida al hombre que asesinó a su hijo.
El fotógrafo Arash Khamooshi, de la agencia iraní ISNA, captó la impresionante secuencia de imágenes. La imagen de la madre abofeteando y perdonando a Balal hablaba más que mil palabras.
La palabra que usa David para pedir perdón es kafar, que en hebreo significa “cubrir”, y se traduce generalmente por “hacer expiación” (Exo. 30:15; 3 CBA 829). Expiar significa pagar la culpa mediante algún sacrificio. En el caso de Balal, su propia vida iba a ser el sacrificio. El debía pagar con su vida la muerte que había provocado. Pero la madre de Abdollah lo perdonó, expió la culpa con su sufrimiento. Y, al perdonarlo, lo liberó, y le dio vida. El perdón siempre da vida.
Es posible que el perdón no libere al victimario, aunque este no fue el caso de Balal, porque le salvo la vida, pero siempre libera a la víctima. La madre de Abdollah supo soltar su dolor. No la atrapó el rencor ni el sentido de justicia. Pagó muerte con vida. El perdón siempre libera. Por eso, Jesús ora: «Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores” (Mat. 6:12).
La oración secreta y sincera destila gotas de perdón divino en tu corazón, para que se derramen como revitalizantes corrientes de agua en la vida de quienes te han ofendido.
Oración: Señor, ayúdame a perdonar.
Lecturas Devocionales Para
Adultos 2019
Las Oraciones más Poderosas de La Biblia – Ricardo
Bentancur

