Cercano está Jehová a todos los que le invocan, a todos los que le invocan de veras. Cumplirá el deseo de los que le temen.
Salmo 145: 18, 19.
Es interesante la palabra «deseo» en este texto. En el Salmo 145 aparecen dos clases de neeesidades. En primer lugar, Dios satisface las necesidades de todas las criaturas (vers. 9). Todo lo que respira recibe de Dios la bendición de la vida. El Creador no solo es creador sino también sustentador, es el buen Padre que alimenta a las aves (ver Mat. 6:26).
Luego, hay un deseo más profundo en el creyente que teme a Dios. ¿Cuál es el objeto del deseo de David? Dios, que no solo satisface nuestras necesidades biológicas sino, fundamentalmente, las espirituales. Hay una diferencia entre las cosas y el don mas sublime. Mientras que las necesidades biológicas son satisfechas con dones exteriores a la misma Deidad, como la salud y el trabajo, que nos proveen alimentos, el deseo profundo de Dios es satisfecho con la donación de Dios mismo. En este caso, el Dador y lo dado es lo mismo. Dios se da a sí mismo en el don espiritual que satisface ese deseo profundo. Cristo es el mayor don al alma humana.
A veces Dios necesita vaciarnos de los malos deseos, y aun liberarnos de las fuerzas que nos arrastran hacia abajo, para satisfacer nuestros deseos más profundos y elevados.
Rafaela Silva, la yudoca que le dio la primera medalla de oro al Brasil en los juegos Olímpicos de 2016, dijo después de obtener la presea: “Si tienes un sueño, tienes que creer”. La historia de Rafaela comenzó en la pobreza. Nacida en “Ciudad de Dios”, una de las más peligrosas favelas de Río de Janeiro, su infancia y su adolescencia fueron navegar contra viento y marea. Ella dijo: “Mi fe en Dios y mi sueño de competir y ganar, que desde niña anidó en mi corazón, me ayudó a elevarme por encima de todas aquellas fuerzas que me arrastraban hacia lo más bajo”.
El entorno donde vivió no la ayudaba, pero Rafaela supo vaciar su copa para llenarla de la fe en Dios y del sueño olímpico.
¡Grande es Dios! ¡Te ayuda a darles vida a tus sueños! ¡Te eleva por encima de las circunstancias que te arrastran hacia abajo!
Oración: Señor, ayúdame a alcanzar mis sueños, de acuerdo con tu voluntad
Lecturas Devocionales Para
Adultos 2019
Las Oraciones más Poderosas de La Biblia – Ricardo
Bentancur

