“No estén tristes, porque la alegría del Señor es nuestro refugio”
(Nehemías 8:10).
Porque pasan mucho tiempo con una actitud negativa y todo lo ven mal. Este era el caso del rey Saúl: estaba tan deprimido que decidió contratar a David. Con su arpa, David hacía desaparecer la grave melancolía del rey y le devolvía la alegría de vivir. Hoy pareciera que cada vez hay menos caras alegres. La tristeza no es agradable, es mucho mejor sentirse feliz. Si estás triste, a veces bastará con que alguien te escuche, o quizá juntos puedan buscar una solución al problema que causa esa tristeza.
Esdras era un judío instruido de la clase sacerdotal. Su trabajo era escribir y cuidar que la Ley de Dios se cumpliera. Estaba cautivo en Babilonia como muchos judíos. Pero por decreto del rey Ciro, regresó feliz con su pueblo a Jerusalén para ayudar a reconstruir el muro y la ciudad. Al llegar, se encontró con que su gente se había olvidado de Dios. Esto lo puso muy triste. Entonces comenzó a orar con mucho fervor pidiendo ayuda para que su pueblo volviera a amar y a respetar a Dios.
¿Sabías que el antónimo de «tristeza» es «alegría»? Si hoy estás alegre, agradece al Señor por tu buen estado de ánimo, porque él te lo ha concedido. Y si no sientes alegría, pídele a Dios en oración y la recibirás. La Biblia dice: “No estén tristes, porque la alegría del Señor es nuestro refugio” (Nehemías 8:10).
Desafío: Piensa en las cosas que te ponen alegre. Busca a 5 personas y regálales tu sonrisa.
Lee más en la Biblia, [Esdras 9:3-9].
Lecturas Devocionales para
Menores 2019
Preguntas Grandes y Pequeñas –Stella Romero

