Él muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la
Entonces una mujer llamada Lidia, vendedora de púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios, estaba oyendo; y
Entrando Jesús en Capernaum, vino a él un centurión, rogándole, y diciendo: Señor, mi criado está postrado en casa, paralítico,
«Les aseguro que, si tuvieran fe, aunque solo fuera del tamaño de una semilla de mostaza, le dirían a este





