¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, mas sólo uno se lleva el
El corazón alegre constituye buen remedio; más el espíritu triste seca los huesos. Proverbios 17:22. Hubo una vez un pueblo
Ellos le dijeron: Señor, que sean abiertos nuestros ojos. Mateo 20:33. ¿Miras pero no ves? Nada es más terrible que
“Dichosos los que lavan sus ropas para tener derecho al árbol de la vida y poder entrar por las puertas





