«Mis labios no pronunciarán maldad alguna, ni mi lengua proferirá mentiras”
(Job 27:4).
Los primogénitos son los hijos que nacen primero en un hogar y primogenitura es el derecho por haber nacido primero.
En el pueblo de Israel, los patriarcas, los sacerdotes, los jueces o los monarcas pronunciaban bendiciones de Dios para que las personas fueran prosperadas.
¿Sabías que el primer hijo de cada familia recibía una bendición especial y era llamado primogénito? La palabra primerizo se usaba para los animales, y primicia para los frutos. El primogénito no solamente tenía una porción favorecida de la herencia sino también ciertas bendiciones y responsabilidades espirituales en la familia.
Es bueno pronunciar bendiciones o desear lo mejor para alguien, pero cuando estamos enojados, muchas veces pronunciamos maldiciones. Eso no le hace bien ni a la persona que la escucha ni a nosotros tampoco. Sería bueno imitar la decisión de este patriarca. «Mis labios no pronunciarán maldad alguna, ni mi lengua proferirá mentiras” (Job 27:4).
Desafío: Escribe 3 bendiciones para decirlas durante el día. Recuerda decirlas antes de decir maldiciones cuando te enojes. Dibuja una oveja con su primer cría.
Lee más en la Biblia, [Deuteronomio 10:8]; [Jueces 12:6]; [2 Crónicas 21:3].

