Entonces dije: He aquí, vengo. Salmo 40:7. Al principio, el conocimiento del Padre celestial era tan natural para el hombre
Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien; que enseñen a
Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de
“Miren, yo voy a crear un cielo nuevo y una tierra nueva… Llénense de gozo y alegría para siempre…, porque





