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“Nunca eres ni demasiado joven ni demasiado viejo para marcar la diferencia”. – Ryan Hreljac

Matutina de Adolescentes

«Y quien dé siquiera un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños por tratarse de uno de mis discípulos, les aseguro que no perderá su recompensa»

Mateo. 10:42

Ryan tenía seis años cuando se enteró de que había gente en África que tenía que caminar kilómetros para buscar agua potable. Literalmente, kilómetros. Para comparar, él contó los pocos pasos que le llevaba ir desde su aula hasta el bebedero. Le dieron ganas de hacer algo para llevarles agua a los niños de África. Así que comenzó a hacer tareas domésticas para juntar dinero. Juntaba ramas caídas luego de una tormenta. Ayudaba a sus vecinos.

Cuando había juntado setenta dólares fue a una organización benéfica que construía pozos en África. Y ahí descubrió que, con setenta dólares, no se alcanza a hacer mucho. Necesitaba doscientos dólares solo para una bomba manual. Así que continuó recaudando dinero. Un artículo en un periódico sobre su proyecto lo ayudó a alcanzar el objetivo. Entonces, su historia comenzó a difundirse y consiguió aún más dinero.

Fue a hablar al Rotary Club de su ciudad, en Canadá. «Fue difícil», recuerda él. “De niño tuve que hacer terapia del lenguaje porque no podía pronunciar las palabras. Probablemente, fue el peor discurso de la historia». Pero la gente comenzó a compartir su pasión. Pronto había recaudado 15 mil dólares. Luego, 45 mil.

Su primer pozo se cavó en la escuela primaria de Angolo, al norte de Uganda. Un vecino donó millas de viajero frecuente para que Ryan pudiera ir a ver el proyecto. Al llegar, cinco mil ugandeses salieron a recibirlo y celebrar su nuevo pozo. Pudo bombear el agua clara y fresca, y tomar un sorbo. Y aunque solo era un niño, la escuela declaró que cada 27 de julio sería el Día de Ryan.

A Ryan no le bastó con un pozo. En el último recuento, había ayudado a proveer más de ochocientos pozos para gente que, de otra forma, no tenía un acceso cercano al agua.

Ryan ahora es un adulto joven; y puedes creerle cuando dice: «Nunca eres ni demasiado joven ni demasiado viejo para marcar la diferencia».