Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento se compara al ser humano con un árbol. Así leemos, por
«No temerás que de repente te asalten las calamidades que merecen los impíos. El señor te infundirá confianza, y evitará
«A confortar a los dolientes de Sion. Me ha enviado a darles una corona en vez de cenizas, aceite de
Para Dios, eres alguien muy importante y especial. Cuando te observa, no ve a la mujer tosca o de carácter
«Porque mejor es tu misericordia que la vida, mis labios te alabarán» Salmos 63:3 La vida es considerada como el
«Danos hoy el pan que necesitamos» Mateo 6:11 -¡Pero qué pan tan bueno, mama! i Muchas gracias! -dijo Miguel. -Hijo,






