«Procuren ustedes que su luz brille delante de la gente, para que, viendo el bien que ustedes hacen, todos alaben a su padre que está en el cielo»
Mateo. 5:16, DHH
Cada otoño, una pareja inusual llegaba lentamente a Bethel, Connecticut Eran Hack Bailey y su elefante, Old Bet.
Old Bet fue uno de los primeros elefantes en vivir en los Estados Unidos. Hack se lo había comprado a un capitán por mil dólares. Esa era una impresionante suma de dinero a comienzos del siglo XIX; pero Old Bet terminó siendo una buena inversión.
Viajaban al amparo de la noche para que la gente no viera el elefante gratuitamente. Hack llegaba a un pueblo y hacía arreglos para guardar a su compañero en un granero. Al cobrar una pequeña suma de dinero para que los lugareños vieran el exótico animal de cerca, se hizo rico.
Cuando Hacky Old Bet llegaron a Bethel, causaron una profunda impresión en un muchacho conocido como Tale Barnum. Tale escuchaba con los ojos bien abiertos las historias de Hack sobre sus viajes por el país ganando dinero con las exhibiciones.
Me imagino que no es de extrañar que Tale llegara a ser el famoso showman de circo P. T. Barnum. Él dijo que una de las lecciones que aprendió de Hack Bailey fue que «para entretener al público, es mejor tener un elefante».
Por supuesto, Tale siempre tenía elefantes en su circo, pero también los tenía en su granja. Usaba elefantes para arar. Un granjero de la zona observó que la bestia estaba trabajando y se acercó a preguntarle sobre eso. Comenzaron a discutir cuando Tale insistió en que el elefante es como cualquier otro animal de granja. El granjero desafió a Barnum a confesar cuánto costaba alimentarlo y cuánto peso podía jalar.
-Simplemente quisiera saber lo que puede atraer -demandó el granjero.
-Puede atraer la atención de veinte millones de ciudadanos estadounidenses al Museo de Barnum-respondió el showman.
¿Sabes?, Dios también sabe cómo atraer la atención. Pero, en lugar de usar elefantes, te usa a ti. Así es. Él te usa para mostrarles a otros su amor. Piensa en eso la próxima vez que tu vida parezca un circo.

