Todos nosotros somos como un hombre impuro; todas nuestras buenas obras son como un trapo sucio; todos hemos caído como
Que todos sean uno; como tú, Padre, en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros,
Ellos le entregaron a Jacob todos los dioses extraños que tenían, y los aretes que llevaban en las orejas, y
Yo sé que el Señor les ha dado esta tierra a ustedes, porque él ha hecho que nosotros les tengamos
“A nada le concedo valor si lo comparo con el bien supremo de conocer a Cristo Jesús, mi Señor. Por
“Cuando llego a Jerusalén, trataba de juntarse con los discípulos, pero todos tenían miedo de él, porque no creían que







