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Afuera tres, adentro uno

«Siempre en todas mis oraciones ruego con gozo por todos vosotros»

Filipenses 1:9

Pablo escritó Filipenses en el año 62 d.C. cuando estaba como prisionero en Ronnay desde ese horrible lugar menciona por lo menos 19 veces «gozo” o “regocijo» en los
104 versículos de la Epistola.

¿Cómo puede regocijarse una persona que está injustamente presa? Con un juicio que se avecinaba sin indicios de que alguien lo defendiera, el riesgo de ser degollado era previsible. Si bien tenía cierta comodidad de estar preso en una casa alquilada, era una comodidad relativa, pues al mismo tiempo estaba encadenado a un soldado.

Sin embargo, a pesar del peligro e incomodidad, Pablo sobreabundaba en gozo. ¿Qué motivos tenía para tener gozo? La respuesta es la palabra «sentir» que Pablo usa unas ocho veces y también otras seis palabras distintas que indican el uso de la mente (ciencia, conocimiento, ánimo, estimar, pensamiento y pensar). El gozo entonces es lo que se siente, lo que se piensa y como se reacciona frente a la vida. No es autoayuda, que convence que todo va a salir bien». No.

Pablo muestra que quien tiene plenamente a Cristo tiene un sentir, un pensar, una actitud y una respuesta diferente, que no depende de las circunstancias. Por eso, en la Biblia, el regocijo es contentamiento, satisfacción, alegría, paz, serenidad, fe y esperanza. El gozo puro es el gozo en Dios como su fuente y objeto. Dios es el Dios del gozo y el gozo del Señor es fortaleza porque en su «presencia hay plenitud de gozo» (Sal. 16:11).

El gozo es un don divino: es la respuesta del alma al evangelio y es un fruto del Espiritu (Gal. 5:22). Como don de Dios, el mundo no conoce el gozo por eso el creyente puede regocijarse aún en aflicciones y sufrimientos. Como dijo D. M. Edwards: «El gozo no es alegría sin oscuridad, sino la victoria de la fe». A un creyente que se lo veía siempre gozoso, le preguntaron qué razón tendría para estar asi y el respondió: «Afuera tres, adentro uno.»

¿Cómo lo explicaba? Afuera el pecado porque la sangre de Jesucristo nos limpia. Afuera la ansiedad porque el Señor cuida de nosotros. Afuera la muerte porque Dios promete la resurrección. ¿Y adentro. ? Dios, por supuesto.

«Jesús vivió, sufrió y murió para redimirnos. Se hizo ‘Varón de dolores’ (Isa. 53:3) para que nosotros fuésemos hechos participantes del gozo eterno» (El camino a Cristo, p. 13).

Bruno Raso es un líder de destacada trayectoria, que ha servido como pastor distrital, administrador, evangelista y orador del programa "Reavivados por su Palabra". Actualmente se desempeña como vicepresidente de la División Sudamericana.