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¿Me reconoces?

Devocional adventista para la mujer 2022

«Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo he estado con vosotros, y todavía no me conoces, Felipe? El que me ha visto a mí ha visto al Padre; ¿cómo dices tú: ‘Muéstranos al Padre’?”

Juan 14:9, LBLA

He descubierto que cuando me aliso el cabello, mucha gente no me reconoce. En broma le dije un día a una amiga: “Si quiero cometer un crimen, todo lo que tengo que hacer es alisarme el cabello y nadie sabrá quién soy». Las dos nos reímos, pero es evidente que lo que la gente recuerda más acerca de mi apariencia, es mi melena de rulos. Me resulta casi cómico que algo tan sencillo pueda confundir a tanta gente, pero a Jesús le sucedió algo similar.

Al final de su ministerio, cuando Jesús se estaba despidiendo de sus discípulos y explicándoles la promesa del Espíritu Santo, Felipe dijo: «Muéstranos al Padre y nos basta”. Sorprendido de que después de tanto tiempo Felipe no le reconociera, Jesús respondió: «¿Tanto tiempo he estado con vosotros, y todavía no me conoces, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo dices tú: ‘Muéstranos al Padre’?» (Juan 14:7-9, LBLA).

Si la imagen que tenemos de Dios está distorsionada, aunque lo veamos cara a cara, como Felipe, tal vez no lo reconoceremos. Una imagen equivocada de Dios es una gran carga emocional que nos llena de culpa y miedo. A veces nos formamos imágenes equivocadas como fruto de una experiencia dolorosa que no logramos entender. Tal vez, estábamos orando para que una persona amada sanara, pero falleció, y no podemos resolver el conflicto entre la omnipotencia divina y la tragedia. Otras veces, proyectamos experiencias que tuvimos con nuestros padres. Si nuestros padres eran exigentes y difíciles de complacer, o ausentes e imprevisibles, es posible que creamos que Dios también será así con nosotras, según lo expresa Eleonore van Haaften en su libro Vivir en libertad.

Vemos a Dios a través de nuestra experiencia, cultura e historia. Pero Jesús nos dice: “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre”. Todas nuestras ideas acerca de Dios deben pasar por el filtro de Cristo. Las ideas que no concuerdan con el amor, la compasión y la gracia de Dios, manifiestas en la persona de Cristo, son erróneas y deben ser desechadas. No hay contradicción entre el Padre y el Hijo. Quien ve a Jesús, ve al Padre.

Señor, ayúdame a renunciar a cualquier idea distorsionada que tenga acerca de ti. Muéstrame tu amor a través de Cristo.

Vanesa Pizzuto es licenciada en Comunicación Social por la Universidad de La Matanza, Argentina, y tiene un máster en Educación por la Universidad de Hertfordshire, Inglaterra. Es la autora de la serie de cuentos bilingües Amancay, publicada por este mismo sello editorial, así como de numerosos artículos. Trabajó como docente y como presentadora de radio para Radio Adventista de Londres. De nacionalidad argentina, Vanesa vive en Inglaterra.