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No fue casualidad

Lecturas devocionales para jovenes 2022

Te cubrirá con sus alas, y bajo ellas estarás seguro. ¡Su fidelidad te protegerá como un escudo!

Salmos 91: 4

Temprano en la mañana, aquel miércoles 19 de mayo de 1993 ella inició los preparativos para regresar a Colombia desde Panamá. “Ya es suficiente -se dijo- Debo regresar”. Pensó en sus familiares y en sus dos hijos. Se imaginó caminando por las calles de su pueblo.

Le pareció maravilloso poder probar las comidas de su terruño y por supuesto, se visualizó el sábado en la iglesia con todos los hermanos.

Se aseó, desayunó y se dedicó a organizar el equipaje. Escogió la ropa de viaje, revisó el boleto por enésima vez, calculó la hora de salida hacia el aeropuerto y, a la hora prevista, tomó el vehículo hacia la terminal aérea. De pronto, todo se puso en su contra. Algunos imprevistos de última hora le impidieron salir de casa y cuando por fin logró salir, había un tráfico horrible.

Ella miraba el reloj y le pedía al conductor que se apresurara. Pero su impaciencia no ayudó en nada. Cuando por fin llegó a la terminal ocurrió lo inesperado: aunque el avión se encontraba en la pista, el vuelo ya estaba cerrado. Rogó a las damas que estaban atendiendo, suplicó que la dejaran subir, que hicieran una excepción.

Lloró de la rabia y amenazó, pero de nada sirvió. El vuelo partió a las 2:05 de la tarde llevándose consigo la esperanza de ver a su familia.Lloró todo el viaje de regreso a casa. Ahora el trafico se movía con libertad, como burlándose de ella. Pero mientras regresaba a casa algo estaba ocurriendo en el aire. El piloto reportó que se encontraba en Abejorral e inició el descenso hacia el aeropuerto de destino, pero en realidad se encontraban en otra localidad. Al descender, y por el

mal tiempo, no vio que se dirigía de frente al cerro El Burro, en el mu­nicipio de Frontino, Antioquia, cuya altura es de 3.670 metros sobre el nivel del mar. El avión chocó de frente contra el cerro a unos 3.567 metros de altura, por poco menos de cien metros se pudo haber evitado la tragedia que acabó con la vida de 125 pasajeros y siete tripulantes.

¿Cuántas veces nos ha demostrado Dios que en la vida de sus hijos no existen las «casualidades»? @Dios desea que sepas hoy que él está al control de la vida de cada uno de nosotros. Encomiéndate a él y confía en su dirección.

Edgar Redondo Ramírez nació en Santa Marta, Colombia. Ha servido como pastor y dirigente de la iglesia en Colombia durante más de 38 años, actualmente es el presidente de la Unión Colombiana del Norte. Le gusta leer y pasar tiempo con su familia. Está casado con Sara Polo y juntos tienen cuatro hijas: Paola, Stephanny, Angelie y Sharon; y una nieta: Abigail.