Categories

Archivos

Un océano de culpa

Devocional adventista para la mujer 2022

Por lo tanto, ya no hay condenación para los que pertenecen a Cristo Jesús.

Romanos 8: 1, NTV

Mi amiga me llamó preocupada, porque su bebé tenía algunos problemas de salud. Aunque ella estaba haciendo absolutamente todo lo posible por ayudarlo, no podía evitar sentirse culpable. Sentía culpa por necesitar tiempo para ella, culpa por no saber que más hacer, culpa por no tener más experiencia…

¡Mi pobre amiga estaba ahogándose en un océano de culpa falsa! Generalmente, esta culpa no llega en respuesta a un pecado real, sino a una percepción personal. “La causa más común por la que las madres nos sentimos culpables es que creemos que no estamos alcanzando los estándares de la maternidad (ideal)», escribe Sarah Hardee en el artículo “The Problem with Mommy Guilt”. “Sentimos que hemos fallado como madres cuando no fomentamos diariamente el juego sensorial o no hacemos fiestas de cumpleaños elaboradas cada año; y aunque todo esto es genial, no se basa en las Escrituras. El Señor no dijo en su Palabra que si no hacemos todas estas actividades estamos pecando como madres y traumatizando a nuestros hijos”.

Cuando el dragón del perfeccionismo y de las expectativas irreales intente prendernos fuego con culpa falsa, combatámoslo con la palabra de Dios. En el artículo “Jesus Cancelled Your Mommy Guilt Trip”, Gloria Furman escribe: «Ya sea que mis emociones concuerden o no, el veredicto es este: ya no hay condenación para los que están en Cristo (Rom. 8:1, NTV)». ¡No hay condenación! Es por esto que no hace falta que intentes calmar tu conciencia hiperactiva inscribiendo a tus niños en cinco talleres extracurriculares más. No hace falta que corras más rápido sin llegar a ningún lado, como en una pequeña rueda de hámster. Tú no eres (y nunca serás) capaz de darle a tu hijo todo lo que necesita. Alza tu mirada y descansa en la provisión de Dios.

“En mi esfuerzo por servir a Dios fielmente como madre”, escribe Gloria, » debo rechazar cualquier idea de que mi trabajo puede completarse con cualquier otra fuerza que no sea la de Dios, y con cualquier otro fin que no sea su gloria”. Permanece en Cristo y descansa en su provisión.

Señor, por favor, ayúdame a ser la mejor madre/tía/abuela que pueda ser. Líbrame de la culpa falsa, de la dependencia de mí misma y del legalismo del perfeccionismo y las expectativas irrealistas. Tú dijiste que no hay condenación para quienes están en Cristo, y yo te creo. ¡Tú nunca mientes! Hoy quiero permanecer en ti y descansar en tu provisión.

Vanesa Pizzuto es licenciada en Comunicación Social por la Universidad de La Matanza, Argentina, y tiene un máster en Educación por la Universidad de Hertfordshire, Inglaterra. Es la autora de la serie de cuentos bilingües Amancay, publicada por este mismo sello editorial, así como de numerosos artículos. Trabajó como docente y como presentadora de radio para Radio Adventista de Londres. De nacionalidad argentina, Vanesa vive en Inglaterra.