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¡Cien por ciento limpios!

Devocional adventista para adultos 2022

No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento.

Mateo 9: 13

¿PUEDE UN PECADOR ORAR A UN DIOS del cual la Biblia dice que es justo y santo? Esta pregunta se la hizo una señora, miembro de iglesia, a Kent A. Hansen, abogado estadounidense y autor.

¿Cuál fue la respuesta de Hansen? «Si Dios solo se comunica con individuos de mente clara y de corazón exageradamente puro, que guardan los Diez Mandamientos sin falla alguna, entonces estamos en un verdadero aprieto». * Tiene mucha razón. Si Dios solo escucha a los que están limpios de pecado, ¿qué haríamos entonces con 1 Juan 1: 9? Ahí dice la Escritura que «si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad». Y ¿qué haríamos con nuestro texto de hoy: «No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento»?

Para ilustrar su respuesta, Hansen cuenta la historia de una joven que acudió a una clínica para el diagnóstico y tratamiento de enfermedades de transmisión sexual. Dice el relato que desde el primer momento en que la chica entró al cuarto de exámenes, ‘lo hizo cabizbaja. Cuando el médico le preguntó si tenía algún problema, ella solo se limitó a decir: «No he debido hacerlo».

Se refería a su conducta sexual. Luego dijo que era cristiana. El médico, que también era cristiano, le preguntó si había orado pidiendo perdón. Ella dijo que sí, pero sin mucho entusiasmo. Entonces él, tomando en sus manos un ejemplar del Nuevo Testamento, le leyó la promesa de 1 Juan 1:9: «Si confesamos nuestros pecados…».

-¿Crees que Dios te está mintiendo en esta promesa? – le preguntó.

-No —respondió ella.

-¿Qué crees que hizo Dios cuando le confesaste tu pecado?

—Me perdonó –dijo ella, por primera vez levantando su rostro.

-El texto de 1 Juan 1:9 -añadió el médico- dice que, además de perdonarnos, Dios nos limpia de toda maldad. ¿Cuán limpios crees que quedamos después de su perdón? ¿Cincuenta por ciento limpios? ¿Noventa por ciento?

-Cien por ciento limpios respondió ella.

-¿Entonces en qué condición has quedado tú al creer en su promesa?

-Cien por ciento limpia -dijo, mientras su rostro exhibía, por primera vez, una sonrisa. *

¡Cien por ciento limpios! Eso es lo que Dios hace cuando, en el precioso nombre de Jesucristo, confesamos nuestros pecados. ¿Por cuánto tiempo seguiremos arrastrando la carga de pecados que ya han sido perdonados? ¿Por cuánto tiempo seguiremos pensando que no somos dignos del perdón?

Gracias, Señor Jesús, porque tu sangre es poderosa para perdonarme completamente.

*Kent A. Hansen, Cleansing Fire, Healing Streams, Pacific Press, 2006, p. 28.

Fernando Zabala, ya jubilado, ha servido como profesor, pastor, rector universitario, conferencista, editor y exdirector de la revista "Prioridades", además de ser el autor de varios libros, entre los que se destacan "Todo no da igual, A pesar de nuestras diferencias, me casaría de nuevo contigo y Saber vivir". Fernando Zabala está casado con Esther y juntos tienen dos hijos: Fernando Jr. y Mayerling; y tres nietas: Alexa, Amber y Annabella.