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Un Simple Artilugio

Devocional adventista para adoslescentes 2022

Uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, le dijo: «Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos pescados, pero ¿qué es esto para tantos?

Juan 6: 8, 9, RV95

¿Te has preguntado alguna vez cómo surgió eso tan ingenioso que conocemos como imperdible (alfiler de gancho)? Realmente es bastante sencillo, y la historia de cómo se inventó es casi igual de sencilla. El 10 de abril de 1849, un hombre llamado Walter Hunt, de la ciudad de Nueva York, ideó el concepto, En solo tres horas pensó la idea, hizo la muestra y la vendió a un fabricante por 100 dólares. Eso no parece mucho dinero, y no lo era para un artilugio tan innovador. Aun así, hoy ese dinero valdría unos 3,200 dólares.

¿Te lo imaginas? Cien dólares por una idea tan sencilla y por tan poco esfuerzo. Y probablemente se hayan fabricado miles y miles de millones de imperdibles por millones y millones de dólares desde que se inventaron. Los utilizamos para muchas cosas: para poder usar temporalmente un vestido o un pantalón a los que les falta un botón, para sujetar unas cortinas que se caen o para prender algo a alguien, como una flor o una cinta. Y, por supuesto, los usábamos mucho más cuando no existían los pañales desechables. ¿Quién iba a pensar que un imperdible podía ser tan valioso? Es un artilugio muy pequeño, pero muy ingenioso. Walter Hunt, de Nueva York, probablemente no se dio cuenta de la importancia que iba a tener.

La Biblia está llena de ejemplos de cosas pequeñas que terminaron siendo muy importantes. Un día, mientras Jesús estaba compartiendo las verdades del cielo en la ladera de una montaña, miles de personas se acercaron tanto como pudieron a él. Sus mensajes eran tan reveladores y fascinantes que no se dieron cuenta de que habían pasado todo el día sin comer. Los discípulos sabían que no tenían comida para dar a tal multitud de hombres, mujeres y niños. Pensaron en ir a la ciudad a buscar algo, pero, por supuesto, no tenían dinero suficiente para suplir a tantas personas. Entonces, Jesús les sugirió que dieran a la gente lo que tenían. Buscaron un poco, y encontraron a un niño que tenía cinco panecitos y dos peces. Jesús tomó ese almuerzo e hizo lo imposible, algo que nadie hubiera pensado que pudiera hacer, y alimento a las masas hambrientas.

Jesús no esperaba nada de sus seguidores, sino que le dieran lo poco que tenían. Hoy puedes estar rodeado de gente hambrienta. Jesús te pide lo que tienes, pero no te preocupes si no es mucho. Lo importante no es cuánto tienes, sino que se lo des todo a él.

Bradley Booth ha enseñado en escuelas adventistas de los Estados Unidos, África, Rusia y Tailandia. Actualmente es el director de The Story Tellers Ministry, que ayuda a enseñar el arte de escribir historias antiguas que siguen siendo importantes hoy. La oración del Dr. Booth es que sus libros inspiren a los lectores a mantenerse de parte de Jesús tanto en los buenos como en los malos tiempos.