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El Primer Perro Guía de Los Estados Unidos

Devocional adventista para adoslescentes 2022

Tienen ojos, ¿y no pueden ver? Tienen oídos, ¿y no pueden oír?

Marcos 8: 18, NTV

No debe de ser nada fácil ser ciego. Imagino no poder ver las hojas amarillas, anaranjadas y rojas del otoño que se aferran a sus ramas para no ser llevadas por el viento; o una gaviota volando junto a un ferry, o las estrellas centelleantes sobre el manto púrpura de un cielo nocturno… Y mucho más allá de perderte la belleza del mundo que nos rodea, son muchos los peligros que puede acarrear la falta de visión. Y si eres ciego, tú eres más experto que yo en este tema, y deberías estar escribiendo el devocional de hoy porque sabes de lo que estamos hablando.

Afortunadamente, la sociedad ha hecho algunos ajustes para quienes tienen ceguera. Algunos semáforos tienen señales auditivas que anuncian cuándo es seguro cruzar la calle; se pueden encontrar instrucciones en braille en las puertas y ascensores de muchos edificios públicos; y hay perros guía disponibles para aquellos que cumplen los requisitos.

Una persona con discapacidad visual puede llevar a su perro guía a restaurantes, en autobuses e incluso a los estadios de fútbol. Un perro guía y su dueño son un equipo. El perro está entrenado para guiar a su dueño por los obstáculos del camino, pero el dueño es la otra mitad del equipo y es quien elige el destino. Debe saber cómo llegar de un lugar a otro, pero debe confiar en que el perro sea el piloto y los lleve a salvo.

La idea de que los perros guía formen equipo con personas con discapacidad visual comenzó en Alemania tras la Primera Guerra Mundial, para ayudar a los veteranos que regresaban ciegos del combate. Gran Bretaña también puso en marcha un programa de este tipo, y en la década de 1930 Estados Unidos se sumó finalmente a las escuelas de adiestramiento de perros guía. El 25 de abril de 1938, el primer perro guía norteamericano se puso a trabajar.

Un invierno hace varias décadas, en una acera de Inglaterra, un ciego caminaba con su perro guía. De repente, el perro se detuvo y no se movió. Tras repetidos intentos de empujarlo hacia delante, el ciego oyó pasos y preguntó a la persona que pasaba por allí cuál era el problema. «Usted es un hombre bendecido -dijo el desconocido—. Hay enormes carámbanos a punto de caer del borde del tejado justo delante, y si hubiera dado solo unos pasos más, podrían haberlo matado». A semejanza de esta situación, Dios ofrece su Espíritu Santo para guiarnos ante los peligros invisibles. Gracias, Señor.

Bradley Booth ha enseñado en escuelas adventistas de los Estados Unidos, África, Rusia y Tailandia. Actualmente es el director de The Story Tellers Ministry, que ayuda a enseñar el arte de escribir historias antiguas que siguen siendo importantes hoy. La oración del Dr. Booth es que sus libros inspiren a los lectores a mantenerse de parte de Jesús tanto en los buenos como en los malos tiempos.