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Amar es ser vulnerable

Devocional adventista para la mujer 2022

Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.

Juan 1: 14

Al amarnos, Dios se expone continuamente al rechazo. Dios podría usar su infinito poder para forzarnos a obedecer. Él podría programarnos como robots; sin embargo, escogió el camino de la vulnerabilidad. El pagó el precio de nuestra libertad al hacerse vulnerable y convertirse en un bebé indefenso. Al encarnarse, el creador de la vida necesitó alimento para sobrevivir; el Fundador del universo necesitó refugio. Amar es correr el riesgo, es exponer el corazón y ser vulnerable.

El miedo nos lleva a escondernos y a evitar desesperadamente la vulnerabilidad (Gen. 3:9, 10). Sin embargo, no podemos amar sin correr riesgos. Cuando envolvemos nuestro corazón en plástico de burbujas, le impedimos que funcione correctamente. En las palabras del famoso teólogo y escritor inglés C. S. Lewis, en The Four Loves [Los cuatro amores], encontramos que “amar significa ser vulnerable.

Ama algo y tu corazón ciertamente será pisoteado, y posiblemente roto. Si quieres asegurarte de mantenerlo intacto, no debes darle tu corazón a nadie, ni siquiera a un animal. Envuélvelo cuidadosamente en pasatiempos y pequeños lujos. Evita cualquier enredo. Enciérralo seguro en la urna o el ataúd de tu egoísmo. Pero en esa urna -segura, oscura, estática, sin aire- tu corazón cambiará. No se romperá; se volverá inquebrantable, impenetrable, irredimible. Amar significa ser vulnerable”.

El amor no es seguro y nunca podrá serlo. Hasta que estemos en el cielo, amar siempre implicará arriesgarse, implicará elegir el camino de la vulnerabilidad. Cuando una amiga te habla y con ojos llenos de lágrimas te cuenta su historia, ¿Cómo podrías oírla sin sentir su pena en tu propio corazón? Parafraseando al teólogo Henri Nouwen, no se puede librar a una persona de un sufrimiento sin meterse un poco en su cabeza y experimentarlo también. Exactamente esto hizo Jesús. El Verbo se hizo carne, y en este acto de suprema vulnerabilidad vimos la gloria sublime del amor del Padre.

Señor, gracias por hacerte vulnerable por mí. Gracias por tu amor por mí. Quiero aprender a desarrollar mi valentía emocional. Dame coraje para amar como tú.

Vanesa Pizzuto es licenciada en Comunicación Social por la Universidad de La Matanza, Argentina, y tiene un máster en Educación por la Universidad de Hertfordshire, Inglaterra. Es la autora de la serie de cuentos bilingües Amancay, publicada por este mismo sello editorial, así como de numerosos artículos. Trabajó como docente y como presentadora de radio para Radio Adventista de Londres. De nacionalidad argentina, Vanesa vive en Inglaterra.