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¿Dónde te ha colocado Dios?

Devocional adventista para adultos 2022

Ahora conozco que no hay Dios en toda la tierra, sino en Israel.

2 Reyes 5: 15

ERA JOVEN, SIN EXPERIENCIA, y esclava en tierra extraña. De ella ni siquiera sabemos su nombre; pero en lugar de permitir que la adversidad amargara su espíritu, esta muchacha se elevó por encima de sus circunstancias, y por su fe puso en marcha una cadena de acontecimientos que al final sirvió para glorificar el nombre de Dios, ¿De quién estamos hablando?

Estamos hablando de la joven israelita que servía como esclava en la casa de Naamán, el general de los ejércitos de Siria. Esta joven había sido capturada por una banda de merodeadores, y luego había sido llevada a Siria, donde se convirtió en propiedad de la familia de Naamán. En tales circunstancias, ¿qué podía ella esperar de la vida? No mucho, ¿cierto? Pero es que hay personas que, en lugar de preguntar qué pueden esperar de la vida, prefieren preguntar qué espera la vida de ellas.

Lejos de su hogar, y con todo en su contra, esta muchacha no dejó pasar la oportunidad de testificar del verdadero Dios. Cuando supo que su amo, Naamán, tenía lepra, le comentó a la esposa: «Ojalá el amo fuera a ver al profeta que hay en Samaria, porque él lo sanaría de su lepra”» (2 Rey. 5: 3, NVI).

¡Qué nobleza de carácter! En lugar de desear mal a su amo, del cual era sierva, esta joven se preocupó por su bienestar. Y en lugar de renegar de su fe, por ser esclava en tierra extraña, mantuvo firme su lealtad al Dios de Israel y a su profeta. El resultado de su corto, pero efectivo testimonio, hizo que nuevamente brillara la luz de la esperanza en el corazón de Naamán.

Tan sorprendente como lo anterior es que Naamán aceptara la sugerencia de la joven, en el sentido de acudir a Eliseo, el profeta de Dios en Samaria. El resto de la historia es familiar: no de muy buena gana, Naamán «se zambulló siete veces en el Jordán, conforme a la palabra del varón de Dios, y su carne se volvió como la carne de un niño, y quedó limpio» (vers. 14).

¿Qué impresión causó en Naamán el milagro que le devolvió la salud? Nuestro versículo para hoy nos responde: «Ahora conozco -dijo Naamán a Eliseo- que no hay Dios en toda la tierra, sino en Israel» (vers. 15).

¿Alguna lección para nosotros? ¡Ciertamente! No importa dónde nos encontremos, o cuán adversas parezcan nuestras circunstancias, siempre hay algo que podamos hacer para ayudar a alguien en necesidad; y, sobre todo, para glorificar el nombre del Señor Jesucristo.

¿Dónde te ha colocado Dios? ¿Y qué estás haciendo para darlo a conocer ante quienes te rodean?

Padre celestial, hoy quiero aprovechar las oportunidades que este día me proporcione para glorificar tu santo nombre doquiera me encuentre. Quiero que otros sepan que, además de poderoso, eres un Dios infinitamente amante y misericordioso.

Fernando Zabala, ya jubilado, ha servido como profesor, pastor, rector universitario, conferencista, editor y exdirector de la revista "Prioridades", además de ser el autor de varios libros, entre los que se destacan "Todo no da igual, A pesar de nuestras diferencias, me casaría de nuevo contigo y Saber vivir". Fernando Zabala está casado con Esther y juntos tienen dos hijos: Fernando Jr. y Mayerling; y tres nietas: Alexa, Amber y Annabella.