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Sube la Cremallera

Devocional adventista para adoslescentes 2022

Natanael le dijo: «¿Puede algo bueno salir de Nazaret?» Felipe le dijo: «Ven y ve»

Juan 1: 46, LBLA

La mayoría de los cierres que se utilizan hoy en día en la ropa, como los botones y los cordones de los zapatos, han existido de alguna forma durante miles de años. Pero la cremallera (el zíper) fue inventada mucho más recientemente, por un estadounidense llamado Whitcomb Judson, de Chicago.

Whitcomb tenía un amigo que sufría de rigidez de espalda y no podía atarse los zapatos. Para ayudar a su amigo, Whitcomb se puso a pensar, y se le ocurrió un cierre deslizante que se podía abrir y cerrar con una sola mano. Este tipo de artilugios son comunes en nuestro mundo actual, pero en aquella época, cuando los calzados tenían cordones o nada, eran una auténtica rareza.

Whitcomb llamó a este dispositivo «cierre de cadena» y pensó que era tan prometedor que lo patentó en este día de 1893. En comparación con la cremallera de la mochila o de los jeans, era bastante torpe y a menudo se atascaba, pero él tenía muchas esperanzas puestas en su invento, y lo presentó con orgullo en la Feria Mundial de Chicago de 1893. Fue un fracaso. La gente apenas se fijó en él, y nunca hizo ganar dinero a Whitcomb.

Gideon Sundback, uno de los empleados de Whitcomb, tomó la idea y se le ocurrió que tuviera dientes entrelazados. La llamó «cierre sin gancho». La empresa B. F. Goodrich lo notó y empezó a vender botas de goma con el cierre sin gancho de Gideon. El invento se vio catapultado al verdadero éxito cuando se comercializaron las botas, y se le llamó «cremallera» en español. Hoy, tras años de rechazo, la cremallera se encuentra en todo, desde cartucheras para lápices hasta sofisticados trajes espaciales. Y todo empezó con un hombre que quería ayudar a su amigo.

Tras siglos de persecución, el cristianismo se ha convertido en la religión más influyente del mundo. «¿Puede algo bueno salir de Nazaret?», preguntó Natanael. Al igual que la cremallera, el cristianismo tuvo un comienzo lento, y la mayoría de la gente apenas podía creer que algo tan maravilloso pudiera ser tan sencillo. Eso es lo mejor del cristianismo: ¡es sencillo, pero profundo! ¿Y nos sorprende? Después de todo, su inventor es Jesucristo, un Hombre con una gran idea que solo quería ayudar a sus amigos.

Bradley Booth ha enseñado en escuelas adventistas de los Estados Unidos, África, Rusia y Tailandia. Actualmente es el director de The Story Tellers Ministry, que ayuda a enseñar el arte de escribir historias antiguas que siguen siendo importantes hoy. La oración del Dr. Booth es que sus libros inspiren a los lectores a mantenerse de parte de Jesús tanto en los buenos como en los malos tiempos.