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Confianza

Devocional adventista para la mujer 2022

Fue por la fe que Abraham obedeció cuando Dios lo llamó para que dejara su tierra y fuera a otra que él le daría por herencia. Se fue sin saber adónde iba.

Hebreos 11: 8, NTV

John Kavanaugh visitó Calcuta por unos meses y se dedicó a servir a los pobres en la casa de los moribundos indigentes, junto a la Madre Teresa. Un día, cuando John fue a ver a la Madre Teresa, ella le preguntó en qué lo podía ayudar. Entonces, John le pidió que orase para que Dios le diera lucidez. Sorprendentemente, la Madre Teresa se negó, y le dijo que la lucidez era el último ídolo al que se aferraba y que tenía que soltarlo. Cuando John dijo que le parecía que ella poseía la lucidez que él deseaba, la Madre Teresa se rió y contestó: «Nunca he tenido lucidez; lo que siempre he tenido es confianza. Así que, voy a rezar para que confíes”.

No hay nada malo en pedirle a Dios que nos guíe y nos dé sabiduría. Sin embargo, también es importante entender que siempre existirá cierto nivel de incertidumbre en nuestra vida. Caminar con Dios implica aceptar que no todo puede ser explicado y controlado. Implica convivir con un misterio irreductible. La autora Shelly Miller lo describe con estas palabras: “La incertidumbre nos recuerda que Dios mora en el misterio. Sus caminos casi nunca son directos. Vagar es una labor requerida, porque primero debemos saber que somos amadas. Y creer en el amor de Dios no siempre se da en línea recta” (como se cita en Back Roads to Belonging [Camino de regreso a la pertenencia], de Kristen Strong). Mucho más que información o lucidez, necesitamos confianza en Dios y en el proceso.

Dios no elige el camino más corto, el más directo o el más comprensible, sino el mejor. El camino que revelará más plenamente su amor. Con todo, habrá demoras e incertidumbre. Habrá dolorosas pérdidas y misterios incomprensibles. Hay preguntas que solo el Cielo podrá responder satisfactoriamente (Apoc. 21:4). Mientras tanto, lo que necesitamos es fe. Debemos confiar en Aquel que venció al mundo (Juan 16:33) y continuar avanzando por fe, no por vista.

Señor, cuando esté desesperada por recibir respuestas y por entender y controlar tolo lo que me sucede, dame confianza. Cuando el misterio y la pena me envuelvan en su manto de oscuridad, dame fe. Cuando la angustia y la desesperanza me susurren que te olvidaste de mí, abrázame. Más que entender,necesito saber que vas conmigo.

Vanesa Pizzuto es licenciada en Comunicación Social por la Universidad de La Matanza, Argentina, y tiene un máster en Educación por la Universidad de Hertfordshire, Inglaterra. Es la autora de la serie de cuentos bilingües Amancay, publicada por este mismo sello editorial, así como de numerosos artículos. Trabajó como docente y como presentadora de radio para Radio Adventista de Londres. De nacionalidad argentina, Vanesa vive en Inglaterra.