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El Primer Estadounidense Que Ascendió al Everest

Devocional adventista para adoslescentes 2022

Todo lo puedo hacer por medio de Cristo, quien me da las fuerzas.

Filipenses 4: 13, NTV

El año 1963 fue un año estadounidense en el Everest. A diferencia de la actualidad, cuando hay múltiples expediciones de diversos países y cientos de escaladores en las laderas del monte durante la temporada de escalada, en 1963 hubo una sola expedición, y fue de los Estados Unidos.

A pesar de quedarse sin oxígeno, Jim Whittaker, junto con el sherpa Nawang Gombu, llegó a la cumbre del Everest el 19 de mayo. Jim fue el primer estadounidense en llegar a la cima del mundo. Whittaker clavó una bandera de los Estados Unidos en el suelo, que ondeó al viento en la cima del gran monstruo helado. El exitoso ascenso al Everest dio fama al alpinista estadounidense, y esa fama se vio coronada cuando el presidente Kennedy le concedió el mayor honor de la National Geographic Society, la medalla Hubbard, en una ceremonia en la Casa Blanca.

Este logro no fue el resultado de una sola persona. La expedición incluyó a 19 estadounidenses, 37 sherpas y 907 porteadores. Fue precedida por meses de preparación y semanas de maniobras logísticas, y tuvo un precio de 400,000 dólares. ¿Por qué este gasto monumental en tiempo, recursos y sacrificio personal para ir donde nadie puede vivir? Podemos atribuir este tipo de sacrificio, en última instancia, a la necesidad humana de hacer algo original, que a veces incluye poner a prueba la propia fuerza, incluso ante las garras de la muerte.

Para lograr grandes cosas se requiere el esfuerzo concertado de más de una persona. Se consigue mucho, mucho más cuando aprendemos a trabajar juntos. Nuestros objetivos personales adquieren más sentido cuando trabajamos con otros, ayudándolos a alcanzar sus objetivos mientras ellos nos ayudan a alcanzar los nuestros. El trabajo en conjunto también nos ayuda a conquistar el factor tiempo, haciendo que los proyectos que se planifican y ejecutan solos salgan del ámbito de lo imposible y entren en el de lo posible. Cuando trabajamos con otros podemos experimentar el concepto de sinergia, pues el logro del equipo es mayor que sus partes.

¿Qué objetivo creativo tienes? ¿Qué montaña quieres escalar? ¿A qué equipo te unirás? ¿Cuánto te costará? Si te esfuerzas por alcanzar metas altas y estás listo para escalar cualquier montaña, trabajas con otros y estás dispuesto a que te cueste todo lo que tienes, tienes un compañero de equipo sobrenatural que ha prometido su fuerza para cumplir la misión.

Bradley Booth ha enseñado en escuelas adventistas de los Estados Unidos, África, Rusia y Tailandia. Actualmente es el director de The Story Tellers Ministry, que ayuda a enseñar el arte de escribir historias antiguas que siguen siendo importantes hoy. La oración del Dr. Booth es que sus libros inspiren a los lectores a mantenerse de parte de Jesús tanto en los buenos como en los malos tiempos.