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Obediencia a medias

Devocional adventista para menores 2022

Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros.

1 Samuel 15: 22

¿Te ha pasado que cuando tus padres te piden algo, dejas pequeños detalles sin hacer porque sabes que nadie lo va a notar? Un ejemplo: supón que mamá te pide que ordenes y barras tu pieza, tú comienzas a ordenar y notas que el piso no parece estar tan sucio y seguramente mamá no se dará cuenta si no lo barres. Cuando tu mamá te pregunta si hiciste todo lo que ella te pidió, tú contestas con un “sí”, aun sabiendo que te faltó barrer. ¿Se te ocurre algún otro ejemplo?

Eso se llama “obediencia a medias” porque aparentemente obedeces, pero no completamente. Déjame contarte de un personaje bíblico que obedecía a medias, y lo que pensaba Dios sobre el asunto. El rey Saúl recibió instrucciones claras de Dios por medio del profeta Samuel: debía atacar la ciudad de Amalec y destruir absolutamente todo. El plan de Dios era que el ejército de Israel fuera un instrumento de juicio hacia esa ciudad por su maldad. Por ello debían destruir casas, personas, animales, ¡todo!

Y Saúl supuestamente obedeció. Atacó Amalec y destruyó todo. Mejor dicho, casi todo, porque le perdonó la vida al rey como también a los mejores animales del ganado. Obedeció “a medias”. Lo más triste es que cuando vio llegar a Samuel, lo saludó alegremente, diciendo: «Yo he cumplido la palabra de Jehová”. Para Saúl, estaba bien obedecer a medias. Y hasta se justificó diciendo que había preservado la vida de lo mejor del ganado para ofrecerlo como ofrenda a Dios. Samuel, con mucha tristeza en el corazón, le contestó con las palabras del versículo de hoy. Vuelve a leerlo.

Samuel no era el único triste. Mira lo que le dijo Dios sobre el asunto: «Saúl no me hace caso ni me obedece. ¡Lamento haberlo hecho rey!” (1 Sam. 15:11, TLA). ¡Qué historia triste!

¿Sabes? Aunque pasaron varios siglos de esta historia, Dios sigue pensando lo mismo: a él le entristecen las personas que obedecen «a medias”. ¿Por qué? Porque obedecer a medias es lo mismo que desobedecer. No importa los justificativos que busques. Para Dios, no existen las “casi” obediencias. No entristezcas a Dios ni a tus padres siendo como Saúl. Pide al Señor hoy que te ayude a obedecer completamente, siempre.

Gabriela

Lecturas devocionales para menores escrita por: Gabriela Ruth Brizuela de Graf, Ninayette Galleguillos Triviño, Magaly Tuesta Viveros de Alaña, Mirta de Samojluk y Cinthya Samojluk de Graf.