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Monos al Espacio

Devocional adventista para adoslescentes 2022

Entonces Dios dijo: «Hagamos a los seres humanos a nuestra imagen, para que sean como nosotros. Ellos reinarán sobre los peces del mar, las aves del cielo, los animales domésticos, todos los animales salvajes de la tierra y los animales pequeños que corren por el suelo»

Génesis 1: 26, NTV

En este día de la historia, el 28 de mayo de 1959, dos monos viajaron al espacio y volvieron para contarlo. De acuerdo, en realidad no hablaron de ello, pero si hubieran podido hablar, habrían tenido mucho que decir. Se llamaban Able y Baker, dos hembras de medio kilo [1 libra) cada una, una rhesus y la otra una mono araña. El vuelo duro solo quince minutos, pero fue suficiente para enviar a los monos a 80 kilómetros (50 millas) al espacio a velocidades de hasta 16,000 kilómetros por hora (10,000 millas por hora). El cono de la cápsula se recuperó 90 minutos después, flotando en el océano frente a la isla de Antigua, a 2,400 kilómetros (1,500 millas de distancia).

Los monos permanecieron ingrávidos durante nueve minutos y fueron monitorizados durante todo el vuelo para comprobar los cambios en los latidos del corazón, la reacción muscular, la velocidad del pulso, la temperatura corporal y la frecuencia respiratoria. Un portavoz del Comando de Investigación y Desarrollo Médico del Ejército de los Estados Unidos dijo que los monos volvieron a la tierra en perfecto estado. La investigación se llevó a cabo para determinar el efecto que el vuelo espacial podría tener en una persona. Sin embargo, los grupos defensores de los animales se quejaron de que enviar a Able y Baker, y a los animales en general, al espacio era algo cruel.

Puede que tuvieran razón. Aunque un minucioso examen posterior al vuelo reveló que Able no había sufrido ningún efecto negativo por su viaje al espacio, unos días después murió por una reacción a la anestesia durante una operación para retirar un electrodo médico infectado. Su cuerpo se conservó y ahora se expone en el Museo del Aire y del Espacio del Instituto Smithsoniano. Baker sobrevivió a una operación similar, vivió una vida sana hasta los 27 años y fue enterrado en los terrenos del Centro Espacial y de Cohetes de los Estados Unidos en Huntsville (Alabama).

Estados Unidos no fue el primer país en enviar animales al espacio. Entre 1957 y 1961, trece perros formaron parte de experimentos de vuelos espaciales realizados por Rusia. Uno de estos experimentos tuvo lugar el 3 de noviembre de 1957, cuando los rusos enviaron a un husky siberiano llamado Laika a la órbita terrestre. Desgraciadamente, a los pocos días de vuelo la perra murió.

¿Qué opinas? ¿Deberían los animales ser puestos en órbita, disecados en clase de ciencias o expuestos en museos?

Bradley Booth ha enseñado en escuelas adventistas de los Estados Unidos, África, Rusia y Tailandia. Actualmente es el director de The Story Tellers Ministry, que ayuda a enseñar el arte de escribir historias antiguas que siguen siendo importantes hoy. La oración del Dr. Booth es que sus libros inspiren a los lectores a mantenerse de parte de Jesús tanto en los buenos como en los malos tiempos.