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Muere Hudson Taylor

Devocional adventista para adoslescentes 2022

El mayor de vosotros será vuestro servidor.

Mateo 23: 11, LBLA

China es una de las naciones más fascinantes del mundo. Más de mil millones de personas viven en ese país, y su población sigue aumentando. La China moderna surgió de una antigua civilización cuya cultura se remonta a miles de años atrás. Los chinos fueron los primeros en utilizar muchas cosas que hoy damos por sentadas, como los fósforos, la pólvora, los fuegos artificiales, la seda, el papel, las carretillas, el sistema decimal, el domino, los relojes de sol, la porcelana, el torno de cerámica, el papel moneda, la brújula, los sismógrafos, las cuerdas para saltar, las cometas, el té, los paraguas plegables, la tinta, la imprenta, el ábaco, el papel pintado, la ballesta, el helado… Los antiguos chinos eran muy ingeniosos. Les debemos mucho.

Hace unos 150 años, el misionero británico Hudson Taylor quedó fascinado con China y decidió ir allí. En 1865 fundó la China Inland Mission y pasó los siguientes 51 años allí, haciendo lo que más le gustaba: testificar de Jesús. Taylor se dio cuenta de que para ser eficaz como misionero tendría que comer, vestirse y viajar como los chinos, algo que era raro que hicieran los misioneros en aquella época.

Cuando murió, el 3 de junio de 1905, dejó un gran legado para las misiones cristianas. Durante su vida, Dios lo ayudó a fundar 300 estaciones misioneras y 125 escuelas. Llevó 850 misioneros a China, estableció una red de 125,000 trabajadores cristianos chinos en la organización de la misión, y fue responsable directo de la conversión de 18,000 chinos al cristianismo. Además, la lucha activa de su misión contra el tráfico de opio lo hizo ser especialmente bien recibido por el gobierno chino. Se ha dicho que ningún otro misionero, en los diecinueve siglos transcurridos desde el apóstol Pablo, tuvo una visión más amplia y llevó a cabo un plan de evangelización más eficaz en una zona más extensa que Hudson Taylor.

Al igual que Pablo, Hudson Taylor fue muy feliz siendo un misionero para Dios. Y no era de los que se quejan. Estaba dispuesto a trabajar incansablemente para ayudar a difundir el evangelio, y lo hizo como pocos misioneros lo han hecho desde entonces. Fue un gran hombre, pero lo que lo hizo verdaderamente grande fue su voluntad de convertirse primero en un siervo. Gracias a su humildad, Hudson se ganó el corazón de la gente.

Bradley Booth ha enseñado en escuelas adventistas de los Estados Unidos, África, Rusia y Tailandia. Actualmente es el director de The Story Tellers Ministry, que ayuda a enseñar el arte de escribir historias antiguas que siguen siendo importantes hoy. La oración del Dr. Booth es que sus libros inspiren a los lectores a mantenerse de parte de Jesús tanto en los buenos como en los malos tiempos.