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Por Fin, Las Mujeres Pueden Votar

Devocional adventista para adoslescentes 2022

Quién podrá encontrar una esposa virtuosa y capaz? Ella es más preciosa que los rubíes. […] Cuando habla, sus palabras son sabias, y da órdenes con bondad.

Proverbios 37: 10, 26, NTV

En este día de la historia de los Estados Unidos, el 4 de junio de 1919, las mujeres finalmente obtuvieron el derecho al voto. ¡El derecho a votar! ¿Puedes creerlo? Se necesitó la 19a Enmienda a la Constitución para dar a las mujeres estadounidenses el derecho al voto. Después de trescientos años en los que las mujeres tuvieron que domar las tierras salvajes de la nueva América con sus familias, el gobierno de los Estados Unidos por fin se espabiló. Después de prestar a sus hermanos, maridos, hijos y padres para luchar en las guerras indias, la Guerra de la Independencia, la Guerra de 1812, la Guerra Civil, la Guerra Hispanoamericana y la Primera Guerra Mundial, por fin se les reconocieron a las hermanas, esposas, hijas y madres todos los dolorosos sacrificios que hicieron.

Después de décadas de ayudar a luchar contra el alcohol, la esclavitud y el trabajo infantil en las fábricas y minas de carbón, por fin fueron recompensadas por su duro trabajo como ciudadanas. Ha habido muchos avances desde 1919. Ahora las mujeres pueden alistarse en el ejército y luchar junto con los hombres; pueden ir a cualquier universidad, algo que no fue posible durante mucho tiempo en gran parte de los Estados Unidos; y pueden vivir solteras sin que la sociedad las mire con desprecio.

Sin embargo, hay algunas cosas que todavía tenemos que abordar en lo que respecta a los derechos de las mujeres, como la igualdad de salario por el mismo trabajo. Muchos trabajos en los Estados Unidos y en otros países del mundo siguen pagando más por la contribución de un hombre. Y las mujeres siguen sufriendo mucha más discriminación y acoso que los hombres. Si una mujer lleva su automóvil a reparar a un taller, lo más probable es que termine pagando más dinero por algún trabajo innecesario.

Las mujeres merecen lo mejor que cualquier país puede ofrecer a sus ciudadanos. Al fin y al cabo, no cabe duda de que hacen su parte del trabajo. Especialmente nuestras madres. Muchas madres preparan el desayuno para la familia todas las mañanas, y a veces hacen almuerzos separados para cada niño. Las mamás despiden a papá con un beso, llevan a los niños al colegio y luego se dirigen al trabajo. Las madres hacen todo tipo de actividades después del trabajo: la compra, una visita a la biblioteca para hacer los deberes de los niños, una clase de piano y el entrenamiento de fútbol. Luego, a casa para hacer la cena, lavar la ropa y ayudar a los niños con los deberes. ¿Y esperamos hasta 1919 para dar a las mujeres el derecho al voto? ¡Qué vergüenza! Empecemos hoy a mostrar a nuestras madres lo mucho que las apreciamos. Decir «te quiero» es un comienzo.

Bradley Booth ha enseñado en escuelas adventistas de los Estados Unidos, África, Rusia y Tailandia. Actualmente es el director de The Story Tellers Ministry, que ayuda a enseñar el arte de escribir historias antiguas que siguen siendo importantes hoy. La oración del Dr. Booth es que sus libros inspiren a los lectores a mantenerse de parte de Jesús tanto en los buenos como en los malos tiempos.