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Muere un Cruel Emperador Romano

Devocional adventista para adoslescentes 2022

Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos. […] Será como árbol. […] No así los malos, que son como el tamo que arrebata el viento.

Salmos 1: 1-4, RV95

Nerón Claudio César tenía solo dieciséis años cuando se convirtió en emperador, y fue uno de los gobernantes más arrogantes, crueles y extravagantes que Roma haya visto. Nunca usaba la misma túnica dos veces, sus mulas tenían herraduras de plata, y usaba hilo de oro para sus redes de pesca. Era malvado y cruel, y ni los ciudadanos romanos ni los dirigentes del gobierno lo querían. No es de extrañar que Nerón asesinara a miembros de su propia casa, incluyendo a su madre y a su esposa. Fue a Nerón a quien Pablo apelo para que le dieran un juicio justo, pero el emperador nunca vio favorablemente al apóstol maltratado.

Cuando un incendio redujo a cenizas la mayor parte de Roma, empezaron a correr rumores. Muchos decían que el propio Nerón había iniciado el incendio para limpiar una gran parte de Roma donde vivía la chusma y que el fuego se había descontrolado. Los historiadores aseguran que esta historia probablemente no sea cierta, no obstante, Nerón temió por su seguridad y se defendió culpando a los cristianos, lo que desencadenó una época horrible de persecuciones. A Nerón le gustaban los juegos deportivos y la brutalidad en el Coliseo romano, y fue allí donde quiso dar un ejemplo con los cristianos, matándolos por centenares. Fueron torturados y crucificados. Fueron cubiertos con pieles de animales y luego arrojados a las fieras. Y cuando se ponía el sol, se les prendía fuego como antorchas para iluminar las fiestas nocturnas en la arena. La tradición nos dice que tanto Pedro como Pablo murieron durante este tiempo como mártires. Pedro murió crucificado, ya que era judío, y Pablo fue decapitado.

Al final, Nerón enajenó a toda la nación, y cuando varios gobernadores romanos se rebelaron, tuvo muy pocos partidarios. Incluso su propia escolta lo abandono, y finalmente huyó de la ciudad. En lugar de ser capturado y ejecutado por sus enemigos, decidió tomar el camino de los cobardes. En este día del 68 d. C., Nerón Claudio César, emperador de Roma, se quitó la vida bebiendo veneno.

Pero a pesar de las horribles persecuciones de Nerón, la iglesia de Dios creció a pasos agigantados durante y después de su reinado. La sangre que las muertes de Pablo y Pedro sembraron, junto con la sangre de todos los demás santos, fue la semilla de la iglesia. Y el cristianismo, aquello que Nerón despreciaba, creció y creció, floreciendo en todo el mundo.

Bradley Booth ha enseñado en escuelas adventistas de los Estados Unidos, África, Rusia y Tailandia. Actualmente es el director de The Story Tellers Ministry, que ayuda a enseñar el arte de escribir historias antiguas que siguen siendo importantes hoy. La oración del Dr. Booth es que sus libros inspiren a los lectores a mantenerse de parte de Jesús tanto en los buenos como en los malos tiempos.