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Comienza el Servicio Secreto

Devocional adventista para adoslescentes 2022

Estos confían en sus carros de guerra, aquellos confían en sus corceles, pero nosotros confiamos en el nombre del Señor nuestro Dios.

Salmos 20: 7, NVI

El 23 de junio de 1860, el gobierno federal de los Estados Unidos puso en marcha un nuevo Departamento que se encargaría de la seguridad. Se llamó L Servicio Secreto, pero no se creó para proteger al presidente o a otros líderes importantes del gobierno. Se creó para controlar el problema de la falsificación. Al Departamento del Tesoro le estaba costando demasiado trabajo evitar que los delincuentes fabricaran ilegalmente monedas y papel moneda falsos.

Hoy en día, si quieres mantener tu dinero a salvo, puedes contratar a profesionales de la seguridad. Pueden instalar sensores en puertas y ventanas, cámaras de vídeo ocultas, detectores de infrarrojos y sistemas de alarma. Seguro que has visto películas en las que aparecen algunos de estos dispositivos de alta tecnología. La seguridad es un gran negocio porque los bancos disponen de mucho dinero en todo momento. Pero hoy, los bancos enfrentan un problema mayor que los ladrones de bancos con pasamontañas que rompen las barreras de seguridad física: el peligro de que los delincuentes se introduzcan en las computadoras y roben el dinero electrónicamente. Gran parte del dinero que utiliza un banco no existe realmente. Es simplemente un sistema de créditos y débitos, una lista de cifras en dólares en archivos electrónicos. El dinero que tienes en el banco suele estar seguro, ya que está asegurado por el gobierno federal hasta 100,000 dólares. Si un atracador irrumpe en tu banco a punta de pistola y roba parte de tu dinero en efectivo, o jaquea los sistemas informáticos del banco y transfiere los fondos de forma ilegal, no perderás ni un centavo, hasta cien mil dólares.

Tras el asesinato de Lincoln, el Servicio Secreto asumió nuevas responsabilidades: la de proteger la vida del presidente. Hoy en día, los guardias del Servicio Secreto son enviados para proteger al presidente y su familia, al vicepresidente, a los expresidentes y sus esposas, a las viudas de los expresidentes a menos que se vuelvan a casar, a los hijos menores de los expresidentes hasta que cumplan dieciséis años, a los principales candidatos presidenciales y a los representantes y embajadores de gobiernos extranjeros.

Cuando Jesús vino a la tierra, no tenía oficiales del Servicio Secreto que lo custodiaran día y noche. Sin embargo, puedo imaginar que diez mil ángeles probablemente ofrecieron sus servicios el día que partió para su misión especial. Él no confiaba en los sistemas de seguridad, ni en los agentes del Servicio Secreto; solo confiaba en el nombre de su padre.

Bradley Booth ha enseñado en escuelas adventistas de los Estados Unidos, África, Rusia y Tailandia. Actualmente es el director de The Story Tellers Ministry, que ayuda a enseñar el arte de escribir historias antiguas que siguen siendo importantes hoy. La oración del Dr. Booth es que sus libros inspiren a los lectores a mantenerse de parte de Jesús tanto en los buenos como en los malos tiempos.