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La Masacre de Custer

Devocional adventista para adoslescentes 2022

El orgullo va delante de la destrucción, y la arrogancia antes de la caída.

Proverbios 16: 18, NTV

Una de las derrotas militares más disparejas en la historia del Oeste Americano ocurrió en este día de 1876. Los historiadores la llaman la Masacre de Custer y fue simplemente un desajuste militar, con las probabilidades abrumadoramente a favor de la coalición de las tribus indias del sur de Montana. Debido a las promesas incumplidas del gobierno de los Estados Unidos, los jefes sioux, Toro Sentado y Caballo Loco, se negaron a permanecer en sus reservas. Ambos jefes querían que dejaran en paz a su pueblo para que viviera simplemente la vida de los indios de las llanuras, pero el enfrentamiento era inevitable. A finales de la primavera de 1876, más de 10,000 nativos se habían reunido en un enorme campamento a lo largo de un río al sur de Montana llamado Little Big Horn.

La caballería de los Estados Unidos fue llamada para hacer frente a los levantamientos indios, pero no tenía ni idea de la enorme cantidad de hombres que enfrentaba. El coronel Custer, un oficial joven y ambicioso de los años de la Guerra Civil, esperaba dejar su huella como héroe en las guerras indias y utilizar una victoria sensacional para lanzar una campaña para convertirse en presidente de los Estados Unidos. En la mañana del 25 de junio, mientras realizaban una expedición al valle de Little Big Horn, el coronel Custer y su séptimo regimiento de Caballería recibieron avisos de sus exploradores de que se avecinaba a una gran concentración de indios en un valle cercano, pero Custer lo descartó por considerarlo imposible. Él y sus 215 hombres se dirigieron al valle y en pocos minutos se encontraron rodeados y bajo el ataque de hasta 3,000 valientes nativos armados. Al cabo de una hora todo había terminado. Custer y su regimiento fueron aniquilados hasta el último hombre.

La batalla de Little Big Horn fue una gran victoria para los nativos norteamericanos y una horrible derrota para el ejército estadounidense en la larga y sangrienta guerra de los indios de las llanuras. La victoria de los indios fue dulce, pero corta. En cinco años, las naciones sioux y cheyenne quedarían confinadas en reservas para siempre. Si el coronel Custer hubiera vivido, podría haber aprendido una valiosa lección: «El orgullo va delante de la destrucción, y la arrogancia antes de la caída». Custer tuvo una muerte violenta que no le permitió aprender esa lección, ni cumplir su sueño de convertirse en un héroe. Si hubiera escuchado a sus exploradores…

Aprendamos del error de Custer, escuchemos las advertencias de Dios y alineemos todas nuestras ambiciones con su plan.

Bradley Booth ha enseñado en escuelas adventistas de los Estados Unidos, África, Rusia y Tailandia. Actualmente es el director de The Story Tellers Ministry, que ayuda a enseñar el arte de escribir historias antiguas que siguen siendo importantes hoy. La oración del Dr. Booth es que sus libros inspiren a los lectores a mantenerse de parte de Jesús tanto en los buenos como en los malos tiempos.