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Epidemia de Cólera

Devocional adventista para adoslescentes 2022

Por lo tanto, estas plagas le llegarán en un solo día: la muerte, el lamento y el hambre.

Apocalipsis 18: 8, NTV

Era el año 1832. El temido cólera asiático se había extendido por todo el mundo, y aunque se habían hecho intentos desesperados para mantenerlo fuera de Norteamérica, llegó a Canadá. Quebec fue el primer punto norteamericano de los ataques de cólera en la primavera de ese año, probablemente traído por inmigrantes de Irlanda. La peste viajó por el río San Lorenzo y pronto llegó a Búfalo, Nueva York. Todos los habitantes de la ciudad estaban aterrorizados, y con razón. A los pocos días de su llegada, la gente caía como moscas.

El 28 de junio de 1832, la epidemia llegó a la ciudad de Nueva York, extendiendo sus maliciosos dedos sobre la ciudad a través de los insalubres suministros de agua y alimentos. Al no saber prácticamente nada sobre la enfermedad y su transmisión, la gente no sabía que debía estar atenta a los primeros síntomas ominosos: diarrea y vómitos, seguidos de presión arterial baja, choque, y finalmente pérdida de conocimiento. El asesino actuaba rápidamente.

Un niño podía gozar de buena salud por la mañana, pero al anochecer ya estar descansando en su tumba, y este horrible escenario era habitual. Los carros de la muerte patrullaban las calles, y al pasar por las casas el conductor gritaba «¡Saquen a sus muertos!». No se permitía que un cuerpo permaneciera sin enterrar más de una o dos horas, y con docenas de muertes diarias en cada barrio, los conductores de los carros de la muerte se mantenían muy ocupados.

El efecto del cólera en el mundo fue profundo. Afectó a muchos países, algunos de los cuales tuvieron que dedicar cementerios enteros para acoger a sus víctimas. Suecia fue uno de esos países, que sufrió once epidemias de cólera entre 1834 y 1873 y perdió 37,000 personas solo en 1853. Aunque la huella del impacto del cólera ha disminuido mucho, en gran parte gracias al énfasis en las fuentes de agua y alimentos limpios, el cólera sigue siendo una amenaza para las personas que viajan a ciertos países y para quienes comen alimentos crudos o poco cocinados de fuentes contaminadas

Antes de la venida de Jesús, las enfermedades y la muerte se convertirán en una parte seria de la crisis final de la tierra. Según el libro del Apocalipsis, la muerte y el luto se apoderarán del mundo en un solo día. Pero para aquellos de nosotros que podemos ver más allá de las lápidas hacia la atmósfera brillante y sanadora de nuestro prometido hogar celestial, la salvación de Dios nos infectará felizmente con la misma rapidez.

Bradley Booth ha enseñado en escuelas adventistas de los Estados Unidos, África, Rusia y Tailandia. Actualmente es el director de The Story Tellers Ministry, que ayuda a enseñar el arte de escribir historias antiguas que siguen siendo importantes hoy. La oración del Dr. Booth es que sus libros inspiren a los lectores a mantenerse de parte de Jesús tanto en los buenos como en los malos tiempos.