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Abe, el honesto

Devocional adventista para menores 2022

Lo que ustedes deben hacer es decir la verdad, y juzgar en sus tribunales con la verdad y la justicia.

Zacarías 8: 16, NVI

Todos le decían Abe, aunque su nombre era Abraham. Es más, todos lo querían y confiaban en él. ¿Por qué? Bueno, pues desde pequeño había demostrado integridad y completa honradez. ¡Nunca mentía! Cuando creció, y trababa en una tienda, sus clientes confiaban en que Abe jamás los engañaría.

Hasta llegó a caminar casi 10 kilómetros solo para devolver unos centavos que había cobrado de más equivocadamente. Imagina, ¡10 kilómetros caminando! Debió haberle llevado horas. ¿Y por qué no esperó a que los clientes volvieran a la tienda? Después de todo, eran solo unos pocos centavos. Bueno, para Abe, su buen nombre, y ser conocido como un muchacho íntegro y honesto, valía su tiempo y su esfuerzo. No quería que las personas dudaran de él ni siquiera por un día.

No es raro, entonces, que cuando Abraham Lincoln fue mayor, y obtuvo su título de abogado, la gente lo eligiera como juez. Confiaban en que juzgaría cada caso con imparcialidad, sin importar si las personas eran amigos o no. Su honestidad e integridad se notaban en todo lo que hacía.

Pasó el tiempo, y cuando Abraham Lincoln llegó a ser el presidente de los Estados Unidos de América, incluso su opositor dijo: «Han elegido a un hombre muy hábil y honesto». Su veracidad como niño, su honestidad como comerciante y su integridad como juez continuaron formando parte de su carácter en esa importante función. Hasta el día de hoy, Abraham Lincoln es recordado como uno de los presidentes más amados de los Estados Unidos.

¿Y tú? ¿Confían tus amigos en que no harás trampa en los juegos? Tus padres y tus profesores ¿podrían describirte como una persona honesta e integra? Un niño honesto dice que él rompió el florero, aunque deba pagarlo y entristecer a su mamá. No culpa al gato ni deja que se acuse al hermanito menor.

Un niño honesto practica el tiempo que su profesor de piano le dijo que lo haga. No trata de engañar practicando menos. Un niño honesto no come ni una galletita de las que están preparadas para el cumpleaños sin que nadie vea. Un niño honesto es una alegría para sus padres y maestros. Se puede contar con él y confiar en él. Espero que, en todo lo que hagas hoy, tú decidas ser honesto.

Cinthya

Lecturas devocionales para menores escrita por: Gabriela Ruth Brizuela de Graf, Ninayette Galleguillos Triviño, Magaly Tuesta Viveros de Alaña, Mirta de Samojluk y Cinthya Samojluk de Graf.