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Una Ciudad en un Pantano

Devocional adventista para adoslescentes 2022

Y yo, Juan, vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de parte de Dios, ataviada como una esposa hermoseada para su esposo.

Apocalipsis 21: 2, RV95

En este día de 1790, el joven Congreso estadounidense declaró que un lugar pantanoso, húmedo, fangoso e infestado de mosquitos en el río Potomac, entre Maryland y Virginia, sería la nueva capital permanente de los Estados Unidos. Benjamin Banneker, un afroamericano libre, fue nombrado topógrafo del nuevo Distrito de Columbia. Entre otras cosas, Banneker fue astrónomo, matemático, topógrafo, autor de almanaques y agricultor, pero por lo que más se le recuerda es por su diseño de Washington D.C.

Washington, llamado así por George Washington, el líder militar de la Revolución Americana y primer presidente del país, se convirtió en el «Distrito de Columbia», el distrito federal. La capital no se encuentra en ningún estado, sino que existe, al igual que el Vaticano, como una ciudad-estado propia. De ahí el título D. C., Distrito de Columbia. Fue el general Washington quien vio las posibles ventajas económicas de la zona y su potencial como capital, porque estaba cerca de un gran río navegable. Washington llevaba poco más de un año en el cargo de presidente de los Estados Unidos cuando se eligió el emplazamiento de la capital. Pidió a un arquitecto y urbanista francés llamado Pierre L’Enfant que la diseñara.

Cuando decimos Washington D. C., a menudo pensamos en la Casa Blanca, y eso tiene sentido porque es donde vive uno de los hombres más influyentes del mundo, que dirige el gobierno de los Estados Unidos. Tres años después de que Washington D. C. se estableciera como capital, se colocaron las primeras piedras de la mansión presidencial. Sin embargo, George Washington nunca vivió en la Casa Blanca, ya que no se terminó hasta 1800. Thomas Jefferson se trasladó a la Casa Blanca en 1801, y fue el primer presidente que pasó allí toda su administración.

Algún día, una ciudad mucho más famosa que Washington D. C. se convertirá en el centro de este planeta. Se llama la nueva Jerusalén, y Apocalipsis 21:2 lo dice. De hecho, la nueva Jerusalén se convertirá en la sede de todo el universo, y Dios estará con nosotros aquí en la tierra durante toda la eternidad. ¡Eso sí que es emocionante!

Bradley Booth ha enseñado en escuelas adventistas de los Estados Unidos, África, Rusia y Tailandia. Actualmente es el director de The Story Tellers Ministry, que ayuda a enseñar el arte de escribir historias antiguas que siguen siendo importantes hoy. La oración del Dr. Booth es que sus libros inspiren a los lectores a mantenerse de parte de Jesús tanto en los buenos como en los malos tiempos.