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Wild Bill

Devocional adventista para adoslescentes 2022

Cuando digan: «Paz y seguridad», entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina […] y no escaparán.

1 Tesalonicenses 5: 3, RV95

Wild Bill Hickok… pistolero… asesinado en una taberna en Deadwood, Dakota del Sur». En los días que siguieron al 2 de agosto de 1876, tales titulares figuraban en muchos periódicos de los nuevos Estados Unidos. Todavía hoy sigue siendo difícil distinguir la realidad de la ficción en la vida de James Butler. En lo que la mayoría de los historiadores están de acuerdo es en que Butler, conocido como Wild Bill Hickok, se ganó la reputación de pistolero cuando él y dos compañeros de trabajo dispararon a tres hombres desarmados que habían acudido a cobrar el dinero que les debía la empresa donde trabajaba Hickok.

Alegaron defensa propia y no fueron procesados. Durante la Guerra Civil Estadounidense, Hickok sirvió a las fuerzas de la Unión como jefe de carros, explorador y espía. Después de la guerra, mientras jugaba a las suertes, mató a un hombre, un antiguo confederado, en un tiroteo en una plaza pública. De nuevo fue juzgado por asesinato. De nuevo, fue absuelto. Poco después, la revista Harper’s publicó una historia exagerada del tiroteo y, de repente, Hickok era conocido en todas partes.

Su reputación como tirador en encuentros desesperados con forajidos lo convirtió en una leyenda de la frontera. Hubo otros tiroteos, en los que a veces murieron personas inocentes. Hickok sirvió en el Cuerpo de Alguaciles de los Estados Unidos en Fort Riley, Kansas, un pueblo duro con graves problemas entre los soldados descontentos y los exploradores de los trenes de migrantes.

Un día, cuando las cosas parecían estar a punto de estallar, Hickok bramó: «¡Esto ha llegado demasiado lejos!». Incluso los más revoltosos de la chusma fueron sorprendidos, a tal punto que guardaron silencio. Pero cuando esa táctica no detenía una pelea, lo hacía su puño o el cañón de su pistola. Algunos historiadores dicen que, con el tiempo, Wild Bill vivió de su famosa reputación más que de las armas.

Hickok era un gran jugador, y a menudo perdía. Durante un tiempo estuvo de gira con el Buffalo Bill’s Wild West Show, pero lo odiaba. A lo largo de los años se había ganado tantos enemigos que siempre se sentaba con la espalda contra la pared, para evitar que se le acercaran sin darse cuenta. Pero un día, en Deadwood, Dakota del Sur, se olvidó de eso. Un joven pistolero se acercó a él mientras estaba sentado en una partida de póquer y le disparó en la nuca. Hickok tenía solo treinta y nueve años de edad.

Bill pensó que podría vivir sus días en paz, retirado de su reputación de pistolero, pero su fama finalmente lo alcanzó. Al final, no importó a dónde fuera, no pudo escapar.

Bradley Booth ha enseñado en escuelas adventistas de los Estados Unidos, África, Rusia y Tailandia. Actualmente es el director de The Story Tellers Ministry, que ayuda a enseñar el arte de escribir historias antiguas que siguen siendo importantes hoy. La oración del Dr. Booth es que sus libros inspiren a los lectores a mantenerse de parte de Jesús tanto en los buenos como en los malos tiempos.