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Hitler Sitia Leningrado

Devocional adventista para adoslescentes 2022

Escóndeme bajo la sombra de tus alas. Protégeme de los perversos que me atacan, del enemigo mortal que me rodea.

Salmos 17:8, 9, NTV

La Segunda Guerra Mundial fue la guerra más costosa de la historia. Involucró a más naciones, más soldados y más pérdidas de vidas de lo que nunca antes se había visto en una guerra. La Alemania nazi fue el agresor, y pronto se le unieron los gobiernos italiano y japonés. Uno de los principales objetivos de Hitler en la guerra era penetrar militarmente en Rusia y conquistar la URSS.

En esta fecha de 1941, durante la Segunda Guerra Mundial, las tropas alemanas rodearon completamente Leningrado, en la URSS, cortando toda la ayuda a la población de esa ciudad. Ese invierno, miles de personas huyeron hacia el este por el lago Ladoga, que estaba congelado, aunque los bombardeos alemanes retuvieron a muchos. Doscientos mil soldados rusos hicieron todo lo posible para mantener a raya a los alemanes, mientras que todas las personas sanas de la ciudad ayudaron a construir fortificaciones antitanques.

Quemaron libros y muebles en sus casas para resguardarse del frío. Ya se habían comido a todos los animales del zoológico, y luego los perros y los gatos, las mascotas de las casas. Rasparon la pasta de papel pintado de las paredes, hirvieron sus zapatos de cuero, cocinaron hierba, maleza y agujas de pino, e incluso probaron a comer polvo de tabaco. Trágicamente, algunos recurrieron al canibalismo, e incluso asesinaron a personas para comerse su carne. Casi al final, la gente que vivía en edificios altos ni siquiera tenía fuerzas para llevar a sus familiares muertos hasta los carros que venían a recogerlos. Se limitaron a arrojar los cuerpos por las ventanas. El asedio duró 872 días. A principios de 1944 las fuerzas soviéticas finalmente obligaron al ejército alemán a retirarse. El 27 de enero terminó el asedio, dejando al menos un millón de muertos, entre soldados y civiles. Muchos cristianos de Leningrado vivieron esos duros momentos.

La mayoría de nosotros nunca pasará tanto frío ni tanta hambre, y nunca tendrá que soportar tan terribles dificultades, pero ya sea la necesidad de un trabajo o de dinero, no tener un lugar donde vivir, una amistad rota o la pérdida de un ser querido, todo el mundo se enfrenta a tiempos difíciles. Y en esos momentos es especialmente importante aferrarse a Dios. Deja que él sea tu refugio, sea cual sea la tormenta.

Bradley Booth ha enseñado en escuelas adventistas de los Estados Unidos, África, Rusia y Tailandia. Actualmente es el director de The Story Tellers Ministry, que ayuda a enseñar el arte de escribir historias antiguas que siguen siendo importantes hoy. La oración del Dr. Booth es que sus libros inspiren a los lectores a mantenerse de parte de Jesús tanto en los buenos como en los malos tiempos.