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Envenenamiento Accidental

Devocional adventista para adoslescentes 2022

Pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal.

Santiago 3:8, RV95

El 18 de septiembre de 1987 ocurrió un extraño incidente en Brasil que conmocionó al país y al mundo. Dos años antes, el Instituto de Radioterapia de Goiania trasladó sus operaciones a unos 1,000 kilómetros de distancia a una nueva ubicación en São Paulo. Lamentablemente, no informaron a las autoridades médicas de que en su sede abandonada había una vieja máquina que contenía una sustancia química radiactiva letal llamada Cesio-137. El equipo permaneció allí durante más de un año hasta que un día dos ladrones lo robaron.

El 13 de septiembre, los dos hombres lo vendieron a un desguace local donde, cinco días después, algunos empleados desmontaron la máquina y extrajeron el Cesio-137. La piedra azul resplandeciente les fascinó y, sin ser conscientes de su peligro, la rompieron en pedazos y se la llevaron a casa, y la compartieron con amigos y familiares. Para entonces, el producto químico radiactivo se había esparcido tanto que se descubrió que estaba hasta a 160 kilómetros (100 millas) de distancia.

A los pocos días, la esposa del dueño del desguace se dio cuenta de que los trabajadores de la chatarrería estaban enfermando, al igual que sus amigos y familiares. Cuando envió a los trabajadores al médico, se descubrió que todos sufrían una intoxicación aguda por radiación. Finalmente, cuatro personas murieron a causa de la exposición, incluido un niño.

Pero eso no es todo: decenas de otros amigos y familiares fueron hospitalizados para recibir tratamiento, y casi 100,000 personas de la ciudad tuvieron que ser revisadas para detectar contaminación radiactiva. Además de todo esto, cuarenta casas tuvieron que ser demolidas porque se descubrió que tenían altos niveles de contaminación radiactiva. Y hay más todavía: muchas personas sufrieron psicológicamente por la situación, y el miedo a la contaminación se extendió, haciendo que la gente de otras ciudades rechazara a las familias que habían estado expuestas.

¿Cuál es la enseñanza? Que pequeñas cantidades de algo que parece poco dañino pueden tener un efecto mortal. La lengua es así. Es una parte muy pequeña de nuestro cuerpo, pero puede causar mucho, mucho daño. De hecho, palabras normalmente inofensivas que se usan de manera equivocada, en el momento equivocado, pueden ser terriblemente destructivas y tener efectos duraderos. Pídele a Dios que te ayude a domar tu lengua hoy para que la uses solo para el bien.

Bradley Booth ha enseñado en escuelas adventistas de los Estados Unidos, África, Rusia y Tailandia. Actualmente es el director de The Story Tellers Ministry, que ayuda a enseñar el arte de escribir historias antiguas que siguen siendo importantes hoy. La oración del Dr. Booth es que sus libros inspiren a los lectores a mantenerse de parte de Jesús tanto en los buenos como en los malos tiempos.