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La primera batalla

Devocional adventista para la mujer 2022

Entonces Moisés edificó un altar en ese lugar y lo llamó Yahveh-nisi (que significa «el Señor es mi estandarte»)

Éxodo 17:15, NTV

Habían pasado menos de tres meses desde la salida de Egipto, cuando los israelitas se vieron forzados a pelear su primera batalla. Estos esclavos libertos, que nunca antes habían peleado (Dios mismo había luchado contra Faraón), tuvieron que enfrentase a un pariente: Amalec. Amalec era el bisnieto de Esaú, pero no por ser familia se alegraba de la libertad de Israel.

Lamentablemente, las familias disfuncionales tienden a resistir los cambios positivos y a preferir el statu quo. Sin provocación alguna, Amalec atacó a Israel por la retaguardia. Entonces, Israel tuvo que pelear para defender su libertad. ¡Este dato no es menor! En el pasado, Dios los había guiado por una ruta que evitaba el enfrentamiento bélico (Exo.13:17, 18). Sin embargo, luego de unos pocos meses en el desierto, los israelitas habían visto suficientes milagros como para confiar en su Guía y defender su libertad.

Comprendiendo la doble dimensión de esta batalla, Moisés escogió una táctica de guerra especial: Josué guiaría a las tropas mientras él oraba. · Entonces, Moisés, Aarón y Hur subieron a la cima de una colina para que el pueblo pudiese verlos mientas combatían. Con la vara de Dios en su mano, Moisés oro. Cuando los brazos se le cansaban y bajaba las manos, los amalecitas ganaban terreno. «Así que Aarón y Hur […] se pararon a cada lado de Moisés y le sostuvieron las manos en alto» (Éxo. 17:12, NTV), e Israel obtuvo la victoria.

Hay tres verdades que me gustaría que recuerdes de esta historia. En primer lugar, orar es cansador. Las batallas espirituales demandan tanta energía como las físicas. Que te canses no significa que seas una cristiana inmadura. ¡Asegúrate de tener amigas que sostengan tus manos! En segundo lugar, no alcanza con orar; Josué y el pueblo tuvieron que pelear. La batalla se ganó con oración y acción.

En tercer lugar, las batallas te revelan aspectos de Dios que no conocías. Después de la victoria, Moisés edificó un altar y lo llamó Jehová-nisi, Jehová es mi estandarte. Los israelitas pudieron apreciar este aspecto de Dios después de pelear contra los amalecitas, no antes. La recompensa de enfrentarse a sus problemas no fue solo la victoria, sino también conocer más a Dios.

Señor, ayúdame a enfrentarme a las batallas de hoy con oración y acción. Gracias por ser mi Jehová-nisi, por pelear a mi lado. ¡No hay enemigo que te pueda hacer frente!

Vanesa Pizzuto es licenciada en Comunicación Social por la Universidad de La Matanza, Argentina, y tiene un máster en Educación por la Universidad de Hertfordshire, Inglaterra. Es la autora de la serie de cuentos bilingües Amancay, publicada por este mismo sello editorial, así como de numerosos artículos. Trabajó como docente y como presentadora de radio para Radio Adventista de Londres. De nacionalidad argentina, Vanesa vive en Inglaterra.