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El Rabino humilde

Devocional adventista para menores 2022

El orgullo del hombre lo humillará, pero el de espíritu humilde obtendrá honores.

Proverbios 29:23

Su nombre era Abraham Abish y era el rabino principal en la ciudad de a Frankfurt. Sus días transcurrían colmados de tareas de beneficencia. Una de ellas era ayudar a gente pobre pidiendo donaciones de ropa y comida a personas adineradas de la ciudad para después distribuirlas entre las viudas y los huérfanos. Cierto día, se detuvo en un negocio y habló con el dueño:

-Discúlpeme, por favor, ¿podría hacer una contribución para ayudar a los pobres con comida y vestimenta?

El comerciante, irritado, se hizo el sordo. Rabí Abraham, por su parte, era demasiado modesto para anunciar su nombre, y se mantuvo de pie ante él, esperando pacientemente. Repitió su pedido, y recibió estas duras palabras:

-Márchese. Salga de aquí y deje de molestar a la gente ocupada.

Rabí Abraham se fue sin insistir.

Minutos después, el comerciante buscó su bastón, pero para su sorpresa no podía encontrarlo. Se disgustó mucho, y no le tomó mucho tiempo asumir que “el pobre» lo había robado en venganza. El comerciante persiguió al «ladrón”. Unos metros más adelante se encontró con el sospechoso.

-¡Deme mi bastón, ladrón! -gritó indignado.

-Lo siento, pero no he visto su bastón, buen hombre -contestó el Rabí Abraham con tranquilidad.

Pero el enojo del comerciante, en lugar de suavizarse, creció con ferocidad, y golpeó al rabino. Sin embargo, el hombre de Dios no respondió con enojo; simplemente se retiró, y continuó con su misión. La Providencia divina hizo que el comerciante asistiera ese sábado a la sinagoga. Cuando levantó sus ojos para echar un vistazo a la persona que iba a hablar ese día, para su sorpresa, reconoció al hombre y recordó con horror la dramática escena del día anterior. Incapaz de soportar la vergüenza, se desmayó.

-¿Que ha pasado? -preguntaban todos.

Con gran vergüenza, el comerciante relató el terrible suceso.

-¡Debe ir al rabino y pedirle perdón! -fue el consejo de todos.

El rabino se acercó y, queriendo calmar al hombre, se disculpó diciendo:

-¡Por favor, créame, yo no tomé su bastón! Le doy mi palabra de honor.

¿Puedes pensar qué lección de humildad tiene esta historia?

Mirta

Lecturas devocionales para menores escrita por: Gabriela Ruth Brizuela de Graf, Ninayette Galleguillos Triviño, Magaly Tuesta Viveros de Alaña, Mirta de Samojluk y Cinthya Samojluk de Graf.