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El Monumento a Los Veteranos de Vietnam

Devocional adventista para adoslescentes 2022

Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.

Juan 15:13, RV95

Tal vez lo hayas visto. Me refiero al largo muro de granito negro en forma de V que hay en Washington D. C. Se dedicó en esta fecha en 1982, al final de una semana de homenaje a los estadounidenses que sirvieron en la guerra de Vietnam. Miles de veteranos de Vietnam marcharon al lugar para su dedicación. En el muro están inscritos los nombres de los 57,939 estadounidenses que murieron en el conflicto, enumerados por orden de fallecimiento, no por rango, como es habitual en otros monumentos.

Fue diseñado por una estudiante de arquitectura, Maya Lin. Es hija de inmigrantes chinos y ganó un concurso nacional para crear un diseño para el monumento. Al principio, a la gente no le gustó. Era demasiado diferente. ¿Dónde estaban los hombres uniformados? ¿Dónde estaban las armas? Pero el monumento pronto se convirtió en uno de los más visitados de la capital estadounidense. Los visitantes suelen hacer un grabado del nombre que buscaban o dejar una ofrenda: notas, flores, placas de identificación, medallas, fotos e incluso un par de botas de combate. Nadie imaginaba que se dejarían allí tantos objetos personales, y ahora más de 100,000 están almacenados en un centro de recursos del museo.

La lista de nombres en el monumento parece interminable, nombres de hombres y mujeres que sirvieron en todas las ramas de las fuerzas armadas de los Estados Unidos y que murieron en actos de servicio. Uno se siente casi abrumado por la enormidad del sacrificio de estos casi 58,000 maridos y esposas, hijos e hijas. La guerra de Vietnam se hizo muy impopular en los Estados Unidos, pero de alguna manera el Muro unió tanto a los que lucharon allí como a los que marcharon contra la guerra.

Jesús no siempre fue popular cuando estuvo sobre la tierra. No a todo el mundo le gustaba lo que decía o hacía. A veces, su propia familia estaba confundida y angustiada por sus acciones. Murió prácticamente solo, dejando incluso a sus discípulos agobiados de tristeza y derrota. Pero Jesús hizo lo que tenía que hacer en la guerra entre el bien y el mal, y ahora los cristianos de todo el mundo reconocen la muerte de Cristo como el acto más desinteresado de todos los tiempos.

Bradley Booth ha enseñado en escuelas adventistas de los Estados Unidos, África, Rusia y Tailandia. Actualmente es el director de The Story Tellers Ministry, que ayuda a enseñar el arte de escribir historias antiguas que siguen siendo importantes hoy. La oración del Dr. Booth es que sus libros inspiren a los lectores a mantenerse de parte de Jesús tanto en los buenos como en los malos tiempos.