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El miedo al sufrimiento

No tengas miedo respecto a las cosas que vas a sufrir. Sí, el diablo llevará a muchos de ustedes a la cárcel, y sufrirán persecución durante diez días. Solo mantente fiel, incluso si esto implica la muerte, y yo te daré la corona de la vida.

Apocalipsis 2:10, VBL.

Este mensaje fue dado a la iglesia de Esmirna, en Asia Menor, y a los cristianos de la época en que sufrieron severa persecución. Era un mensaje de consuelo y aliento: que se mantuvieran fieles a pesar de los padecimientos. Dios permite la persecución con el fin de fortalecerte y probar tu fe, pero la victoria final es de Dios.

La tribulación de diez días representaba los diez años de implacable persecución del emperador Diocleciano (303-313 d.C.). El cristianismo estaba prohibido y castigado con pena de muerte, Tal situación duró hasta que el emperador Constantino promulgó el edicto de tolerancia en 313 d.C., con el cual concedió plena libertad para practicar la religión.

El texto aclara que el diablo es quien causa la persecución. Puede destruir tu cuerpo, pero no tu espíritu. El dolor es parte de la vida, el sufrimiento es opcional. Nadie se alegra de las pruebas, pero Jesús elogió a la iglesia de Esmirna por su resistencia. Dios está contigo; demuéstrale al diablo que tu fe es mayor que su capacidad de hacer daño.

La iglesia de Esmirna no fue reprochada, sino que se le alentó a resistir y se le prometió una corona. Jesús no prometió apartarte del dolor como premio a tu fidelidad. No le pidas que suspenda tus pruebas, sino que te dé paciencia y fortaleza para vencerlas, y fidelidad mientras duren.

La palabra griega usada para corona es stephanos: el trofeo de un atleta o la corona que el novio colocaba a la novia el día de la boda. Jesús te ofrece la corona de la vida eterna si no tienes miedo al sufrimiento: “Y para todos los fieles que están luchando contra el mal, Juan oyó hacer las promesas: ‘Al que venciere, daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios’.

‘El que venciere, será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre y delante de sus ángeles’. ‘Al que venciere, yo le daré que se siente conmigo en mi trono; así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono’ (Apoc. 2:7; 3:5, 21)” (HAp, p. 485).
¡Resiste, y vencerás!

ARSENIA FERNÁNDEZ-UCKELE es teóloga, educadora, especialista en familia y desarrollo infantil. Ha sido misionera en África, Cuba, Argentina, Venezuela y Colombia. Actualmente se desempeña como profesora de castellano en Toledo, Ohio. Es anciana y tesorera de su iglesia local. En su tiempo libre graba programas para la televisora local en Estados Unidos, Venezuela y varias emisoras cristianas. Predica y presenta seminarios en reuniones de damas.