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Acércate. Solo así conocerás los porqués

Matinal para Mujeres 2023

La gente es difícil de odiar vista de cerca. Acércate.

Brené Brown

Hablábamos ayer de la importancia de aceptarnos los unos a los otros tal como somos, sin pretender cambiar a nadie para fabricarnos “pares” a nuestra imagen y semejanza. Pero la Biblia no solo dice que debemos aceptarnos (Rom. 15:7), sino que va mucho más allá:

“Yo [Jesús] les digo: Amen a sus enemigos, y oren por quienes los persiguen. Así ustedes serán hijos de su Padre que está en el cielo. […] Porque si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué premio recibirán? […] Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? Hasta los paganos se portan así” (Mat. 5:44-47).

Ser cristiana es un nivel más elevado que ser pagana, y por lo tanto requiere una visión muy superior de la vida, de la conducta y de las relaciones interpersonales.
Se cuenta que un rey tenía envidia del sabio del reino.

A pesar de su poder y de que todos le rendían pleitesía, no podía soportar que la gente admirara más al sabio que a él. Un día, urdió un plan: organizaría una cena a la cual invitaría al sabio y, al finalizar, lo llamaría al centro del salón y le preguntaría:

“¿Cuándo vas a morir?”. Si decía cualquier otra cosa que no fuera “hoy”, el rey sacaría su espada y lo mataría. Los presentes sabrían así que el sabio no era tan sabio. Sin embargo, la respuesta del sabio fue: “Moriré un día antes que usted”.

El rey quedó en silencio al darse cuenta de que se había equivocado; ahora, su odio era aún mayor.
Pensando que tal vez le ocurriría algo trágico al sabio de camino a casa, el rey le pidió que pasara la noche en palacio. “Será un honor”, aceptó el sabio.

Por la mañana, el rey le pidió que asistiera al consejo, y el sabio aceptó, y lo ayudó a tomar mejores decisiones que las que solía tomar. Así se estableció una rutina diaria de pasar tiempo juntos y conversar sobre los asuntos de la corte. Pasados los meses y los años, el rey llegó a considerar a aquel hombre, a quien antes odiaba, como su mejor amigo. Confiaba más en él que en ninguna otra persona.35

Eso pasa a veces cuando conocemos mejor a los demás. Acércate, pues, a ellos; al conocerlos más de cerca, quizás entiendas sus porqués. Pero antes de dar ese paso, da el paso previo: acércate a Dios. Así es como todo tiene sentido.

“Amen a sus enemigos” (Mat. 5:44).

35 Jorge Bucay, Cuentos para pensar (México D. F.: Océano, 2009), pp. 33-39.

Mónica Díaz, es licenciada en Traducción por la Universidad de Vigo, España. Con más de dos décadas de experiencia en la edición de libros, actualmente es editora senior en IADPA. Le apasionan la teología, la psicología, la poesía y las relaciones humanas.