Son como los niños que se sientan en la plaza y se gritan unos a otros: «Tocamos la flauta, y
Reconoced que Jehová es Dios; él nos hizo y no nosotros a nosotros mismos; pueblo suyo somos y ovejas de
Lo seguía una gran multitud del pueblo, y de mujeres que lloraban y hacían lamentación por él. Pero Jesús, volviéndose
Sí, ¡qué alegría para aquellos a quienes el Señor les borró la culpa de su cuenta, los que llevan una
Y cuando lo encontró, lo llevó a Antioquía. Durante todo un año se reunieron los dos con la iglesia y
Abrieron los cofres que llevaban y le regalaron al niño oro, incienso y mirra. Mateo 2: 11 ¿Recuerdas que ayer







