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Servir al prójimo REJUVENECE

Porque ni aun el Hijo del hombre vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos.

Marcos 10:45

Era la tercera vez que la visitábamos. Fuimos recibidos con una sonrisa amplia y pura, como la de un niño. Cuando pregunté cómo estaba, respondió: «A pesar de mis noventa años, ¡estoy bien!».

Charlamos un poco en la baranda y entramos. En el sofá de la sala, había bellos vestidos de fiesta.

-Estos vestidos son de segunda mano -explicó y los tengo hace años. La mitad de la venta es para mí y la otra mitad para las personas que los traen. ¡Pero no me quedan ganancias! Guardo todo para Dios. Tengo suficiente ropa y calzados para el resto de mi vida.

En la cocina, nos ofreció una sabrosa ensalada de frutas. Después apareció con un aromático pan integral.

-¡Este es para ti! Hago pan una o dos veces por semana. Pero no lo vendo. Las personas vienen aquí a buscarlo. Es un punto de contacto para hablar de Jesús.

Hermengarda Oliveira es otra de esas mujeres que insisto en conocer para escuchar sus historias e inspirarme. Estuvo casada con un pastor durante 68 años.

Es vegetariana hace décadas y tiene hábitos simples de vida. También le gusta mucho leer. Entonces descubrí otro de los motivos de su lucidez envidiable. Es una alegría observar y escuchar a esa mujer distinta, de voz firme y lenguaje refinado, ágil, de una alegría poco común, contando de sus motivos de realización: ¡servir a los demás!

Al final de la visita, me sentí sorprendida cuando mi marido mencionó un texto de la Palabra y ella tomó su Biblia con letra de tamaño normal. Sin anteojos, leyó el versículo acerca de la esperanza de la resurrección. Su semblante brillaba ante esa esperanza.

Me quedé absorbiendo esa deliciosa manera de vivir, incluso en medio a la pérdida reciente de su compañero. Ella sonrió y dijo:

-Mi marido era un hombre de Dios, íntegro, correcto, bondadoso. Vivíamos muy bien. Nunca tuvo problemas de salud. A los 95 años, cuando se enfermó, todo fue rápido. Lo extraño mucho. ¡Pero sé que volveré a verlo! ¡Eso me anima!

Pocas semanas más tarde, recibió una mención honorífica en una ceremonia de instalación de otra antena de TV Nuevo Tiempo. Se había comprado con el dinero que ella donaba de sus ventas.

¿Deseas tener paz y alegría? ¡Reserva tiempo para ser útil a los demás! La mayor beneficiada serás tú misma.