LOS CIELOS PROCLAMAN LA GLORIA DE DIOS Y EL FIRMAMENTO DESPLIEGA LA DESTREZA DE SUS MANOS.
SALMO 19:1
Es la reina absoluta de los espectáculos naturales. Un viaje para verla sería inolvidable. Tus ojos nunca han visto -y, hasta el regreso de Cristo, probablemente no verán- nada tan bello, sublime y hasta aterrador. Los pinceles del Creador usaron los cielos como lienzo de su mayor obra de arte divina. Bueno, en el lugar desde donde puedes ver esta impactante escena siempre hace un frío que congela los huesos, pero la vista enciende el corazón. ¿Ya descubriste qué es? ¡Exacto! Es la aurora boreal.
Si queremos complicarlo científicamente, podemos decir que se trata de un fenómeno óptico compuesto por un resplandor en el firmamento de las regiones polares debido a las partículas del viento solar que chocan con la atmósfera terrestre, guiadas por los campos magnéticos de la Tierra. Ahora, si lo simplificamos, es una inmensa cortina móvil de luces de colores que barren los cielos nocturnos con tonalidades hermosísimas fluorescentes, capaces de arrancar suspiros y lágrimas a cualquier privilegiado que la admire.
La aurora boreal aparece en regiones cercanas a los polos en el hemisferio norte, con mayor frecuencia en Noruega y Cañadá. Los viajes de los «cazadores de auroras» a veces implican enfrentarse a tormentas de nieve intensas. Y, en invierno, hay que convivir con «noches eternas» de hasta seis meses sin la luz del sol. ¡Pero el esfuerzo vale la pena! En el momento espectacular de la danza de luces en la inmensidad de la bóveda celeste, el hechizo visual casi hipnotiza al observador, hace que olvide todo lo que quedó atrás. Es una verdadera explosión de belleza sin igual diseñada por las manos de Dios..
Me gusta pensar en cómo podemos aprovechar los momentos nocturnos para vivir aventuras fantásticas con Jesús. El silencio, la luna pegada al terciopelo oscuro de un cielo lleno de estrellas y la mitad del mundo dormida: todo eso compone el escenario perfecto para un encuentro único con el Dios del universo.
Antes de dormir, o al despertar, sé testigo de algo más fantástico que la aurora boreal: conversa con el Gobernante de las galaxias y ábrele tu corazón al Señor omnipotente. Es un privilegio incalculable orar, leer la Biblia y contemplar las huellas -invisibles a los ojos, pero visibles al almade este Amigo divino que murió en la oscuridad para que pudiéramos vislumbrar la eternidad. Aprovecha esta experiencia única. ¡Será impresionante e increíble!

